Playoffs NBA 2018: Segundo partido. Desesperación.

Stephen Curry

Tras la tradicional interpretación del himno, por Carlos Satana, aparecían en la pista los quintetos titulares de ambos equipos para el segundo partido. Golden State presentaba una novedad; Kevon Looney dejaba su lugar a JaVale McGee y el pivot agradecía los minutos, aprovechando la debilidad defensiva visitante para dar la iniciativa a su equipo. Los nervios hacían mella en los Cavaliers y se veían las primeras protestas en apenas medio minuto de juego. Entre la fuerte defensa local, muy activa en las ayudas, y las facilidades para anotar concedidas por los de Ohio; Tyronn Lue se veía obligado a frenar. Cleveland recuperaba su instinto defensivo, LeBron James comenzaba a encontrar a sus compañeros (pese al derrame de su ojo izquierdo) y la diferencia, de nueve puntos, se reducía rápidamente. Una segunda falta personal de Kevin Durant, algo dudosa, disparaba los nervios del Oracle Arena. El alero local se iba al banquillo y Kevin Love pasaba una revisión médica en los vestuarios. Sólo la facilidad local para sumar puntos cortando hacia el aro, permitía a los Warriors mandar por cuatro puntos al finalizar el cuarto de apertura.

El segundo acto traía menos pases del ataque visitante, y mucha tensión defensiva de los suplentes locales, en tres minutos la diferencia se asomaba, otra vez a los diez puntos. Y, en esta ocasión, el tiempo muerto visitante, no impedía que la diferencia alcanzase los dos dígitos, con los aciertos de Shaun Livingston y los errores de Kevin Love. Poco a poco, LeBron se cansaba ante un marcaje presionante de Draymond Green nada más pisar campo de ataque. Se fallaban tiros libres y la aparición de Stephen Curry, permitía a Golden State mantener las diferencias al descanso. La única mala noticia, para los californianos, llegaban con la tercera falta personal de Klay Thompson, pero era un tema menor para la afición local.

S.Livingston

Los quince minutos de meditación, permitía a los Cavaliers mejorar su juego ofensivo. Con más pases, y el acierto de Kevin Love, la diferencia, de trece puntos al descanso, se quedaba en seis. Steve Kerr necesitaba recomponer a su equipo, pero los despistes defensivos eran constantes en su equipo y la cuarta falta de George Hill tampoco frenaba a los visitantes. La buena noticia, para los de la bahía de Oakland, era que el ataque no sufría; cuando no acertaba Durant, aparecía Klay Thompson. Era normal que, con el esfuerzo que realizaban los visitantes, LeBron se quejase por una falta no señalada y Tyronn Lue se ganaba una técnica. Pese a ello, el acercamiento visitante era serio sin llegar a ser peligroso, los Warriors tomaban aire gracias a un triple desde la esquina de David West pero, una falta sin balón de Jordan Bell, permitía a Cleveland dejar la distancia en una decena de puntos para el cuarto final. Los nervios eran tantos, que Curry tenían un fuerte intercambio de palabras con Kendrick Perkins al sonar la bocina.

El capítulo definitivo se abría con un triple de la estrella visitante, pero Curry no estaba dispuesto a permitir el acercamiento visitante. Con dos triples consecutivos ponía trece puntos arriba a los Warriors y Lue quería un tiempo con sus jugadores. No servía de nada, pese al buen trabajo defensivo, el base local seguía inspirado. Primero un triple cayéndose en el último segundo de posesión, y luego un tres más uno, desesperaban a los Cavaliers. Como además Kevin Durant aparecía, Golden State rozaba los veinte puntos de ventaja. Con un LeBron acelerado, y el desacierto visitante en los triples, Lue rendía el partido restando cuatro minutos. A Curry sólo le quedaba batir el récord de triples en un partido, con nueve, antes de irse a descansar. Los Warriors conseguían el segundo punto de la serie. Invitado inesperado: Shaun Livingston, David West (Warriors).

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