Playoffs NBA 2018: Semifinales de conferencia en el Este. Capítulo I

LBJ

Si algo tienen los partidos de playoffs, es que las sorpresas están a la orden del día. Normal que, en Toronto, supiesen como reacciónar al ver a Kevin Love de pivot para el primer partido de la serie. La inmediata carga en busca de la canasta, sobre todo de un activo DeMar DeRozan, tenía como consecuencia el tiempo muerto de Tyronn Lue. Sin embargo, el técnico visitante no reconocía su error y Jonas Valanciunas se hacía el rey de las zonas. Sólo el acierto exterior de los Cavaliers contenía la escapada local y Tristan Thompson aparecía en la pista. Como el pivot lituano caía en dos faltas ofensivas seguidas, apenas se podía ver el efecto del cambio visitante en el partido. Kyle Lowry comenzaba a dirigir con sabiduría, los tiradores acertaban y LeBron James, que estaba empezando a anotar, se iba a descansar con una diferencia cercana a la decena de puntos. DeRozan parecía imparable, y el ataque visitante no encontraba soluciones sin su estrella, los catorce puntos de diferencia al final del primer cuarto parecían pocos. El retorno del MVP traía su versión más repartidora de juego, pero la anotación canadiense bajo el aro visitante era constante; las diferencias se mantenían hasta la entrada de los titulares. El partido se volvía loco, LeBron y Fred VanVleet se enredaban en la lucha por un rebote y el alero se quitaba de encima al base. La solución arbitral era castigar la falta en el rebote y dejar pasar la técnica a la estrella visitante. La defensa de Cleveland comenzaba a subir las líneas de presión, Jeff Green se convertía en un problema para la defensa canadiense desde la posición de pivot, JR Smith acertaba desde fuera y los Raptors comenzaban a regalar posesiones importantes. Comenzar el tercer cuarto, con tres puntos de ventaja, llevaba cierta desilusión a los aficionados locales. Para alivio de la grada, Toronto salía a la segunda parte recuperando sensaciones. Sus interiores volvían a dominar en ataque, el rebote ofensivo era un problema para los Cavaliers y la diferencia volvía a irse a los dos dígitos. Green regresaba a la pista para dar soluciones al ataque visitante, ante la inoperancia de Kevin Love. Valanciunas se convertía en el pivot dominador que siempre había buscado Dwane Casey, a Cleveland le costaba seguir el ritmo porque, pese a que LeBron estaba imparable, sólo el acierto de Kyle Korver le acompañaba. La entrada de Thompson desde el banquillo mejoraba la situación, porque ya había anotación en la zona canadiense y se cerraba el rebote. Los Raptors contaban con cinco puntos de ventaja para el desenlace del partido. Un cuarto que, en sus primeros minutos, mostraba una buena perspectiva para el cuadro local. Sus bases suplentes acertaban en sus decisiones y LeBron se estrellaba contra la defensa. La diferencia se doblaba en apenas dos minutos. La solución era sencilla para los de Ohio, la estrella de Akron dejaba de acaparar balón y Love surgía para volver a apretar el marcador. Aparecían los titulares, pero Valanciunas ya no hacía el mismo efecto, recibía lejos del aro y con Thompson a sus espaldas. Pese a ello, eran los interiores los que marcaban el ritmo del ataque canadiense, ante las dificultades para encontrar a las estrellas exteriores. El partido se convertía en una sucesión de errores y precipitación, la tensión comenzaba a crecer (hasta se perdían balones al no poner en juego un saque de banda) y se llegaba a los dos minutos finales con una diferencia mínima en el marcador. Restaban cien segundos cuando LeBron metía el pie bajo el tobillo de Serge Ibaka en un triple y el pivot metía los tres tiros libres. Con cuatro puntos de ventaja, la defensa local se relajaba y LeBron hacía la bandeja más sencilla del partido. El triple abierto de Ibaka no entraba, el rebote era de Love que, en la lucha por mantener la posesión, soltaba un codazo a DeRozan. La falta en ataque no tenía más repercusión, que un sencillo cambio de posesión. LeBron salía volando por la banda intentando robar el balón en una ayuda y Lowry no acertaba de media distancia porque llevaba tres minutos fuera del partido, intimidado por la defensa de la estrella visitante. Quedaban cuarenta y cinco segundos, y la posesión era de los Cavaliers, LeBron acertaba con un tiro a cinco metros para empatar el partido, y Casey armaba una jugada con veinte segundos por delante. VanVleet no acertaba con un tiro exterior sencillo para él, y los sucesivos palmeos de Toronto no entraban. Once tiros seguidos llevaban los canadienses sin anotar y LeBron estaba a punto de anotar con las seis décimas que le habían quedado a Cleveland. La prórroga era dura para un equipo, que siempre había dominado el partido. Y lo que no iban a hacer los de Ohio era perdonar, con un par de triples ponían nervioso al Air Canda Center. En los Raptors, Lowry no sabía qué hacer y DeRozan cargaba con toda la responsabilidad; entraban en el minuto final a cuatro puntos. El base se redimía con una bandeja, con tiro libre adicional, que dejaba todo en el aire. Korver fallaba el tiro abierto y el rebote ofensivo, por una vez, era de los Cavaliers. LeBron no encontraba soluciones y, nuevamente, Toronto podía resolver el partido con unos segundos por delante. DeRozan casi se líaba, pero repetía la jugada del tiempo reglamentario y VanVleet continuaba fallando el tiro abierto. Cleveland se llevaba el rebote y primer partido de la eliminatoria. Invitado inesperado: Jeff Green (Cavaliers)

Se esperaba que, el golpe moral, no afectase a unos Raptors siempre considerados débiles mentalmente y, en el arranque del partido, parecían haberlo superado con normalidad. Pese a que Kevin Love seguía siendo el pivot titular, los locales ya no anotaban con facilidad pero, el principal problema, y la razón por la que Dwane Casey paraba el partido, era que Cleveland encontraba muchos puntos bajo la canasta canadiense. LeBron James, con su fuerza, y Love, con su movilidad, eran los que se aprovechaban de la fragilidad defensiva de Toronto. No tardaban en llegar los primeros piques; Kyle Lowry comenzaba a sentirse maltratado por los árbitros, porque el pivot visitante aleteaba con los brazos para ganar la posición y protestaba mientras se dirigían a los banquillos. El regreso a la cancha venía acompañado de muchos más contactos en defensa y, con una mayor actividad bajo el aro rival, los Raptors encontraban la forma de despegarse ligeramente al final del primer cuarto; con Jonas Valanciunas y Kyle Lowry como referencias ofensivas y un DeMar DeRozan siempre activo. El segundo cuarto traía una cierta desorganización del ataque visitante, con la salida de los suplentes LeBron tenía que ponerse a los mandos. Enfrente, el mejor banquillo de la liga, sacaba provecho de su entendimiento con un Fred VanVleet más acertado que en el primer partido. Se producía un bajón de tensión en las defensas y Jakob Poetl y Jeff Green también se hacían notar en ataque. Con una cómoda ventaja de ocho puntos para Toronto, regresaban los titulares. Lowry volvía a mostrarse como un problema para la defensa de los Cavaliers, y VanVleet seguía acertando, Lue tenía que parar el partido. Love volvía a ser un problema, quedaba claro que Valanciunas no podía seguir sus cortes, LeBron se aprovechaba del juego abierto y Lowry empezaba a ir por su cuenta. Con Cleveland acercándose, comenzaba a ser notorio que los árbitros no se enteraban de muchas cosas y llegaba quizás una jugada clave restando un minuto para el descanso; LeBron arrollaba a un Lowry bien plantado, pero los árbitros le pitaban la tercera falta personal al base local y, por encima, señalaban técnica a su entrenador. La diferencia local, al irse a los vestuarios, era mínima. Y la segunda mitad comenzaba con los canadienses extrañamente desconectados. Además, se repetía la jugada polémica de la primera parte, la de la falta en ataque de LeBron. Sólo se llevaban noventa segundos jugados cuando, era Lowry el que cagaba contra un Love bien posicionado, y los árbitros, en esta ocasión, acertaban con la cuarta falta personal del base. Casey necesitaba recuperar el espíritu de sus jugadores porque, en dos minutos, encajaban un ocho a cero de parcial. La solución del técnico local era abrir los espacios ofensivos con CJ Miles y dejar al base en pista. No funcionaba, el ataque se mostraba desordenado y nervioso y LeBron comenzaba a disfrutar tomando todas las decisiones. La ventaja visitante superaba los diez puntos en poco tiempo, porque Love abusaba del marcaje de CJ Miles constantemente. LeBron tomaba el control de la situación, bajaba el ritmo del partido y anotaba con facilidad en el uno contra uno. La ventaja visitante crecía porque, por parte canadiense, la única respuesta la daba VanVleet. La diferencia para el cuarto final era de catorce puntos, pero a los Raptors le pesaba mucho más. La precipitación local, y al acierto de un LeBron immpresionante, silenciaban a la grada. Poco importaba que los árbitros se inventasen la quinta falta de Lowry, no había ni una protesta. La diferencia de los Cavaliers se acercaba a los veinte puntos y era Love el encargado de cerrar el partido. Cleveland volvía a casa con dos victorias y la esperanza de cerrar la eliminatoria ante su afición. Invitado inesperado: Jeff Green (Cavaliers)

Rozier

Tras tener que llegar al séptimo partido en la primera ronda, Boston esperaba poder recuperar energías suficientes para afrontar el partido de semifinales de conferencia con opciones de victoria. No contar con Jaylen Brown era otro obstáculo importante pero, con el inicio del partido, estaba claro que los de Massachusetts estaban bien preparados. Las dificultades eran las esperadas ante un rival como los Sixers; costaba anotar cerca del aro contrario y cerrar el rebote en el propio. Pese a ello, el desacierto en el tiro por parte visitante mantenía el partido igualado hasta la entrada de los suplentes. Con más agresividad defensiva en el bando local, y el acierto de Terry Rozier y Marcus Morris, los Celtics obligaban al tiempo muerto de Brett Brown. Philadelphia apretaba un poco en defensa, y comenzaba a mostrar su juego ofensivo más reconocible. La diferencia, de ocho puntos, se quedaba en tres al cambiar de cuarto. Y la aparición estelar de Joel Embiid, en medio de los suplentes, mantenía la igualdad en el marcador durante el segundo periodo. Los problemas llegaban con el regreso de los titulares; el pivot estaba cansado y, salvo JJ Reddick, nadie acertaba con el lanzamiento exterior. Ambos jugadores se iban al banquillo y, con Al Horford y Jayson Tatum mostrando todo su repertorio ante una defensa de baja intensidad, Boston llevaba la diferencia a la decena de puntos; tras un parcial de dieciséis a cuatro. Los intentos de Ben Simmons era individuales y los Sixers tenían que reflexionar mucho en el descanso. El tiempo de meditación no era muy bien aprovechado por los de Pennsylvania, el guión era calcado al de la primera mitad. Embiid parecía abandonado a su suerte ante la falta de acierto de sus compañeros, Horford y Tatum seguían haciendo daño con mucha anotación fácil y Simmons creía que su equipo necesitaba un mesías que les guiase durante el descanso del pivot. Nuevamente, la estrella visitante tenía que ponerse al mando de los suplentes pero, otra vez, apenas servían de nada sus intentos. JJ Reddick tenía que acertar dos tiros consecutivos, para dejar la diferencia en doce puntos de cara al cuarto definitivo. Naturalmente, Philadelphia salía a por todas tras recibir instrucciones desde el banquillo. Sin embargo, los Celtics igualaban la intensidad. Se daban muchos regalos en las zonas y los árbitros hacían la vista gorda. El pivot visitante encontraba apoyo en Marco Belinelli y la ventaja bajaba de los diez puntos, pero Brad Stevens buscaba soluciones incorporando a Terry Rozier antes de tiempo. El base rompía el ritmo del partido; sus compañeros agradecían el reparto del juego, y la precipitación visitante, para decidir el primer partido de la eliminatoria. Invitado inesperado: Marcus Morris (Celtics)

Cualquier cosa se podía esperar del segundo partido en esta eliminatoria. Por un lado, Philadelphia tenía que demostrar que lo del primer partido había sido un accidente. Por otro, los Celtics rezumaban confianza y tenían como acicate el regreso de Jaylen Brown. Además, el TD Garden estaba desatado antes del salto inicial y el espectáculo arrancaba con un parcial de ocho a cero protagonizado por el mismo jugador. Ambos equipos circualaban bien el balón, pero Boston no encontraba finalización fácil y los Sixers encontraban a un acertado JJ Reddick. Poco a poco, la maquinaria local iba arrancando, gracias al acierto de Marcus Smart, y Jaylen Brown aparecía desde el banquillo para levantar la intensidad en el juego, con un mate que subía un par de grados la temperatura de la grada. Los Celtics se acercaban pero, la fuerte defensa visitante impedía una buena circulación de balón, aparecían los balones perdidos en el cuadro local y un resolutivo Marco Belinelli, se aliaba con Reddick, para dar nueve puntos de ventaja a los Sixers para el segundo cuarto. Un periodo que, además de los problemas ofensivos locales, traía mucha anotación bajo canasta de un Joel Embiid protagonista. La diferencia aumentaba a cada minuto, porque Robert Covington se sumaba a la fiesta visitante. Sin embargo, Brad Stevens parecía tranquilo en el banquillo, pese a que la desventaja superaba las dos decenas. El tiempo muerto se convertía en imperiosa necesidad, pero no parecía servir para nada hasta que, un par de golpes de Covington a Brown (uno involuntario), despertaban a la afición local y el ánimo de los verdes. Ahora era el equipo de Massachusetts el que provocaba los balones perdidos; Philadelphia caía en el alto ritmo de juego local y Terry Rozier encadenaba dos triples, con uno de Smart, para llegar al descanso a cinco puntos. Se esperaba una buena charla de Brett Brown en los vestuarios, básicamente porque no se había parado a hablar con sus jugadores durante la remontada. Sin embargo, el ataque visitante seguía espeso y Boston tomaba la delantera en el marcador. A Brett Brown no le gustaba el partido, pero dejaba descansando a Embiid y empeoraba la situación. Ni dos minutos podía estar en el banquillo la estrella visitante, porque el ataque se quedaba seco al no acertar con los triples. La diferencia, de casi diez puntos, se quedaba en cuatro la terminar el tercer cuarto;  los Sixers tenían que agradecer el tiempo de reposo de algunos titulares locales. Y el amanecer del último cuarto, era brillante para los de Pennsylvania. Parecía que la tormenta había pasado y TJ McConnell podía maniobrar con soltura al timón de su equipo. Con su dirección, y el desacierto en el tiro del bando local, Philadelphia entraba en los seis minutos finales con cinco puntos de ventaja tras un parcial de once a dos. Sin embargo, Dario Saric parecía cansado y Brett Brown decidía parar el partido y meter a sus estrellas. No era la solución; Al Horford se inventaba una quinta falta personal de Embiid que los árbitros compraban, Ben Simmons seguía inoperante (como todo el partido) y los tiradores visitantes ya no acertaban. Los Sixers no tenían soluciones ofensivas, y Rozier se inspiraba, Philadelphia entraba en los dos minutos finales a seis puntos de los Celtics. Sin embargo, Boston se enredaba intentando dejar pasar el tiempo y Saric ponía el partido a distancia de triple, con medio minuto por delante para remontar. El equipo local jugaba con inteligencia abriendo espacios y Horford encontraba  una autopista para dejar una bandeja, todo ante la mirada de un temeroso Embiid que no quería perderse el final del partido; y esa decisión iba a costarle la derrota, porque apenas disponían de ocho segundos para recortar los cinco puntos de diferencia. Los Celtics lograban ganar los dos partidos ante su afición. Invitado inesperado: Marcus Morris, Jaylen Brown (Celtics)

 

 

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3 Comments on "Playoffs NBA 2018: Semifinales de conferencia en el Este. Capítulo I"

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21 days 20 hours ago

No dejo de asombrarme con la capacidad de supervivencia de los Celtics. Tienen que disputar los playoffs sin Irving ni Hayward tras una RS llena de lesiones, dejando gran parte de la responsabilidad a un puñado de jóvenes, y los verdes responden de una forma soberbia. Aguantaron el vendaval Giannis en primera ronda y ante los Sixers no sólo mantienen el tipo sino que salen airosos de situaciones muy apuradas. El segundo partido fue una demostración sublime de supervivencia. 22 abajo en el segundo cuarto, Reddick anotando todo, los Sixers hinchándose a rebotear en ataque, la defensa rival que no… Read more »

20 days 22 hours ago

No se me ocurriría pensar en traspasos de ese calibre. Los jóvenes están a un nivel muy alto pero Irving es todo un fuera de serie, palabras mayores. Jugador necesario para asaltar el anillo, en Cleveland lo saben bien. Hayward quedó inédito con la lesión del primer partido de la temporada, habría que verle la próxima campaña. Los Celtics se repusieron bien a su ausencia pero el juego interior es el punto más frágil de la plantilla. Sin duda hace falta un ‘5’ de envergadura para terminar de rematar el equipo. Horford no lo está haciendo nada mal pero hablamos… Read more »

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