LOS DISCOS DE 2017. ALGO SE MUEVE.

rosalia-barcelona

Comentaba el año pasado en el artículo sobre los discos de 2016 que  el mundo del pop vivía en un estado de indefinición que, salvo una excepción que se repite en 2017, estaba dando resultados mediocres. Este curso hemos tenido quizás una continuación de lo citado con ligeros cambios. Y es que parece que algo se mueve en torno al pop internacional. No sé aun si es ocasional, profundo o un asunto puramente generacional pero asistimos quizás a un relevo que se deberá concretar más en los próximos años. Artistas como Lorde, Saint Vincent, Aldous Harding, SZA, Kelela, Perfume Genius y otros han sacado discos excelentes y apuntan a consolidarse en  la cumbre de la escena musical. No sucede lo mismo en el rock o cualquiera de sus variantes (sea el poprock, el postrock, el rock con influencias punk, el indierock…) en el que no se vislumbran nuevas figuras por el momento. Los triunfadores del año han sido generalmente grupos ya consolidados (The War on drugs, The National, Fleet Foxes, Arcade FireQueens of Stone Ages,…) cuando no retornados a los escenarios después de bastantes años (LCD Soundsystem, Slowdive, Peter Perret -ex Only OnesJesus and Mary Chain…). La única novedad reseñable quizás hayan sido los tejanos Cigarettes after sex, que no se han colado entre los 10 primeros de esta lista por poco.

Observo una tendencia cada vez más extendida: a excepción de una corriente musical de la que hablaré después, los artistas tardan cada vez más en grabar un disco. En los años dorados del pop (1.960-1.970) y en la década de 1.980  la frecuencia era más o menos de un disco al año o cada dos años, pero actualmente esta media ha subido hasta 3-4 años más o menos, e incluso en muchos casos superan los 5-7 años. No voy a pedir que nuestros artistas favoritos publiquen de forma compulsiva al estilo de los australianos King Gizzard, que han editado ¡4 discos! en 2.017 y van ahora por el quinto, pero sí que sean algo menos perezosos. En un mundo tan voluble y cambiante como este, en el que se publican al año centenares de álbumes, estas pausas tan largas obligan al aficionado a revisar discos anteriores cuando se edita el nuevo porque entre tantas novedades anuales uno acaba por perder la perspectiva o simplemente la memoria empieza a fallar.

Pero esto, que le puede ocurrir a un oyente digamos medio, no le resulta fatigoso a la crítica, sea la de aquí o la de los países anglosajones, porque, entre otras cosas, las valoraciones raras veces serán negativas. Tengo comprobado que, según la crítica, raro es el disco  flojo o directamente malo. Lo normal es dar una puntuación de notable (7-8 sobre 10 o 70- 80 sobre 100) a la inmensa mayoría de discos que son reseñados. Album of the year (AOTY), por ejemplo, puntuaba el segundo disco de las californianas Haim, Something to tell you, con un 69/100 lo que las situaba en el puesto ¡489!  del año para casi un notable, o consideraba que el último trabajo de Chuck Prophet, el excelente Bobby Fuller died for your sins, merecía un notable relativamente alto, 77/100, lo que le colocaba en la posición anual 192 (casi 300 discos entre los dos mencionados). Pero esto pasa también en nuestro país. Después de revisar las puntuaciones que la revista impresa de MondoSonoro da a los discos  he calculado que se reseñan en este medio al año alrededor de 470-480 álbumes, de los cuales alrededor del 75-80% (unos 350-370) son considerados como notables y alrededor de un 10% (45-47) son estimados sobresalientes. Difícil tarea espera a un aficionado con gustos variados.

La excepción a la regla: la Black Music

Si consideramos que la música pop en general  vive en un momento, como decía, mediocre o de transición no ocurre lo mismo con la música negra, que vive una época de efervescencia excepcional. Ya sea en rhytm and blues (Sampha, Thundercat, Kelela, SZA…) en hip hop (Kendrick Lamar, Vince Staples, Run the Jewels, Jay Z…), soul más clásico (Benjamin Clementine, Sharon Jones, Curtis Harding) o soul-blues y americana (Valerie June, Mavis Staples, Rhiannon Giddens..) ,y eso sin entrar en el jazz,  la variedad de las propuestas y la calidad de las mismas resulta apabullante, y  me refiero solo a artistas que han editado disco en 2.017, ya que protagonistas del año pasado como Beyoncé, Solange, Kanye West, Frank Ocean, Michael Kiwanuka, Chance the Rapper, Danny Brown, A tribe Called Quest y alguno más que se me olvida han pasado en blanco este año discográficamente hablando. Hoy por hoy la influencia de la black music en la música popular es incuestionable y además su ritmo de trabajo es altísimo, sacando los cantantes y artistas discos cada dos años de media como mucho y colaborando en incontables proyectos ajenos.

Nuestra amada crítica nacional

Si observamos la lista que he recopilado, podemos observar que la gran mayoría de discos alabados por nuestra crítica coincide en gustos con la anglosajona. Los que aparecen aquí, aparecen allí también en posiciones destacadas, con una excepción notable, que ya comenté el año pasado, la ausencia casi generalizada precisamente de la música que acabo de ensalzar. Mientras que los medios anglosajones (no hay más que repasar las clasificaciones finales de Metacritic o la citada AOTY) sitúan a los artistas negros en lo más alto (alrededor de 6 o 7 entre los 15 primeros), nuestra crítica solo  permite a Kendrick Lamar entre los 10 primeros (sí, cierto, el primero pero sin la autoridad con la que ha dominado en otros lugares) y a Sampha en el puesto undécimo. Y es que la música negra no ha sido nunca estimada en nuestro país, aunque siempre se ha reconocido…. a posteriori. Aparte de eso, la ausencia de un disco  incuestionable este año (como ocurrió en 2.015 con Lamar y Sufjan Stevens) ha  tenido como consecuencia que los votos se hayan dispersado bastante más, con lo que los seis primeros en internacional están entre  los 112 y los 148 puntos . No ha ocurrido algo parecido en la lista nacional.

La Lista

Al igual que en años anteriores me baso en clasificaciones de medios españoles de tipo “generalista”. Hay otras, de carácter más especializado- electrónica, metal, rap….- que precisamente por ese motivo quedan fuera, al igual que otros medios que han seleccionado discos pero sin establecer una clasificación o mezclando discos nacionales con foráneos. Sigo dando la misma puntuación que en años anteriores (10 al primero, 9 al segundo y así sucesivamente) no por un criterio “científico” sino por comodidad. Soy consciente de que un medio como AOTY, por ejemplo, establece una valoración distinta, quizás más precisa, atendiendo a criterios más amplios pero esto me llevaría casi a generar un programa informático que reconozco que me sobrepasaría. Los medios  en los que me he basado, tanto impresos como digitales son los siguientes:  Rock de Lux,  DodMagazine, Mondo Sonoro, Binaural, Muzikalia, Hipersónica, ABC, Jenesaispop, Efeeme, Plásticos y Decibelios, el 5ºBeatle, Diario Crítico, Blisstopic, El Periódico, El País (Babelia), Sofásonoro (SER), Todo indie, Mindies, Fantastic Plastic Mag, Cuatro Pistas, Indiefermag, Notodo.com, Wake and Listen, Bandalismo, Woodyjagger.com, El Giradiscos, Revista Indie, Indiespot, Crazy Minds, Flores en el ático, Ara.cat, El Backstage magazine,Hoy empieza todo (RTVE), BeatMash magazine, Ultrasónica, y +DB (36 referencias de un total de aproximadamente 50 recogidas en los últimos años)La mayoría repite respecto al año pasado, hay otros nuevos y alguno que desaparece porque ya no existen (o yo no he sabido encontrarlos) o han publicado un tipo distinto de listas. En muchos casos estos medios establecen diferencias entre  listas de discos españoles y extranjeros pero hay algunos medios que solo hablan de extranjeros, de ahí que no sea muy conveniente establecer comparaciones.

INTERNACIONAL

1. Kendrick Lamar: Damn. 

148 puntos

Si en 2015 alguien hubiera insinuado que el trono de Kanye West en el hip hop (y el rythm and blues en general) iba a ser cuestionado, las carcajadas se hubieran oído de Los Angeles a Nueva York. Tan sólo 3 años y dos discos después esa posible premonición aventurada se ha hecho realidad. El nuevo rey es Kendrick Lamar,  con dos discos soberbios, To Pimp A Butterfly (2015) y este Damn  con el que  ha conseguido en casi todas las listas internacionales  el primer puesto del año. Con Damn (Maldición o maldita sea, más o menos) Lamar ha regresado quizás a las fuentes más clásicas, si se puede decir así, del hip hop, relegando un tanto las influencias jazzísticas y funkies del trabajo anterior. Letras de calado y música contemporánea en el sentido más amplio de la palabra. Larga vida al rey.

2. LCD Soundsystem: American Dream.

142 puntos

Siete años después de su despedida de los escenarios, la banda neoyorquina de James Murphy regresa (un regreso pausado porque volvieron a tocar en 2015) con un disco que incide en sus constantes anteriores, influenciadas por el punk y la música de baile pero quizás con unos tonos más oscuros (más cercanos a Joy Division,  New Order o el último Bowie que a Talking Heads, para que nos hagamos una idea). A pesar de eso han salido temas bien reconocibles y que muestran que siguen creando ritmos tan bailables como dados a la escucha atenta. Un gran disco.

3. Lorde: Melodrama. 

134 puntos

Ya lo advirtió David Bowie, “Lorde es el futuro del pop”y la neozelandesa (tan solo 21 años) lo ha demostrado con su segundo disco. Melodías adictivas, baladas tremendas (“Liability”,”Writer in the dark”), una música que recoge lo mejor del pop actual (de la electrónica a la música de baile, de Arcade Fire a Florence and the Machine) letras trabajadas y nada ñoñas… Todo el disco se presenta con un hilo conceptual (la soledad de una adolescente en una fiesta) en el que las canciones van desgranando una historia que no es ni edificante ni hermosa pero sí real. Ahora Lorde deberá demostrar que tiene los pies en el suelo y que está preparada para retos enormes. Talento tiene para lograrlo.

4. The National. Sleep well beast.

130 puntos

El séptimo disco en la carrera del grupo de Cincinnati da un pequeño giro a lo que nos tenían acostumbrado. Su anterior trabajo,Trouble will find me (2013), incidía quizás demasiado en sus anteriores propuestas, muy afines al rock alternativo estadounidense, sin llegar a la altura quizás de álbumes como Alligator (2.006). Se han tomado su tiempo y han publicado este pasado año un trabajo más oscuro (no hay más que comparar portadas) pero también más rico en sonoridades: cajas de ritmo, sintetizadores,cuerdas…. El resultado sigue siendo un disco reconocible de The National pero evolucionado. Quizás se eche en falta alguna canción estrella, pero siguen en la cima del rock americano.

5. Slowdive: Slowdive.

114 puntos

Uno de los regresos espectaculares del año. Slowdive era un grupo de shoegaze británico  y del llamado dreampop (o slowcare) de los años 90:composiciones elegantes y atmosféricas, letras melancólicas…que seguían la estela de grupos como Cocteau Twins. Se separaron en 1.995 y han regresado 22 años después. Lo mejor que se puede decir de ellos es que no han querido vivir de las rentas y, aunque siguen practicando un estilo de música parecido, han sabido evolucionar y así su nuevo trabajo suena a Slowdive pero en pleno siglo XXI. Canciones para aburridas tardes invernales.

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6. The war on drugs: A Deeper understanding.

112 puntos.

Con su anterior disco, Lost in dream (2.014) el grupo de Adam Granduciel ascendió a la primera división del rock americano junto a bandas como The National o Arcade Fire y este nuevo disco, ya con una multinacional ha acabado por encumbrarlos. Canciones con aroma a los años 80, de largo desarrollo con combinación de guitarras cristalinas y sonidos atmosféricos (gracias a toda una gama  de sintetizadores). Gana con la escucha aunque tengo un pero, le sobra duración, más de 60 minutos lastran un poco el conjunto. Pero es un estupendo disco con temas sensacionales (“Pain”,”Thinking of a place”) mejores cuanto más guitarreros y menos “etéreos”. The war on drugs están ya en la cúspide.

7. Saint Vincent: Masseduction.

84 puntos

El otro gran álbum de pop del año junto al de Lorde  y, curiosamente, con mismo productor, Jack Antonoff (líder de Bleachers). Saint Vincent (o Annie Clark) es una de las grandes estrellas del firmamento pop actual. Moderna hasta decir basta, capaz de asimilar influencias de lo más variado, del hip hop a David Byrne, con una maestría a la guitarra que ya quisieran la mayoría de músicos actuales, y con una clase y elegancia que casi  desbordan (a pesar de la portada del disco), tres años después de su disco homónimo que la elevó hasta la cima de la música actual ha elaborado un trabajo casi conceptual (sobre la fama y el desamor) con canciones brillantes y en ocasiones (“New York”) destinadas a convertirse en clásicos instantáneos.

8. The XX: I see you.

79 puntos

El otro grupo inglés de la lista. The XX editan disco después de 5 años, en los que los miembros de la banda han estado en historias paralelas (especialmente su líder, Jamie XX). Con un estilo que bebe de muchas fuentes, del techno ochentero a la electrónica, el pop, la música de baile…que les confiere ese aura de modernidad, y de puesta al día tan necesario hoy en día. Lo cierto es que han hecho su disco más bonito y  optimista, con muchos momentos ideales para la pista de baile pero también para ser escuchados  en la tranquilidad de una habitación; escuchad, por ejemplo,  “On Hold” o “Say Something loving”, una de las canciones del año, con una cadencia que  recuerda a los Everything but the girl de los años 90.

9. Arca: Arca.

62 puntos.

El venezolano afincado en el reino Unido Alejandro Ghersi es hoy por hoy uno de los músicos más mimados de la escena internacional. Todos se lo rifan como productor (este año ha producido los discos de artistas tan distintas como Kelela y Bjork por ejemplo) y es uno de los referentes de la música electrónica. En este su tercer disco se destapa como cantante mientras sigue utilizando una variedad increíble de texturas y sonoridades. Un talento de primera.

10. Father John Misty: Pure Comedy.

45 puntos

Y finalizo la lista del año internacional con el antiguo batería de los Fleet Foxes (que por cierto han sacado nuevo disco también el año pasado), que sigue empeñado en mezclar pop y folk creando melodías agradables y entrañables pero también irónicas y ácidas con su país. En mi opinión, no llega a la altura del disco que le catapultó a la fama, I Love You, Honeybear (2.015), pero Josh Tillman sigue demostrando que sabe hacer buenas canciones.

Han quedado fuera de la lista: 11º)  Sampha, Process, 37 puntos; 12º) Queen of stone age, Villains, 36 puntos; 13º) Cigarettes after sex, Cigarettes after sex, 32 puntos; 14º) Peter Perret, How the West Was Won, 31 puntos, 15º) Perfume Genius, No Shape,  y King Crule, The Ooz, 26 puntos.

NACIONAL

2.017 ha puesto de manifiesto, espero no ser demasiado optimista, que la música popular española está asistiendo a una renovación significativa. Desde nuestra música autóctona más universalmente reconocida, el flamenco, con artistas como Rocío Márquez, Rosalía o el propio Niño de Elche, con planteamientos a veces novedosos a veces rupturistas, pero siempre sin complejos, a otras músicas también claramente enraizadas en la tradición, como vemos en María Arnal i Marcel Bagés, Silvia Pérez Cruz o incluso cantantes como La Bien Querida, Josele Santiago, Nacho Vegas o Bunbury, todos desde posturas distintas pero con el mismo respeto y asunción hacia un cancionero antiguo y diverso sin renunciar a utilizar medios y recursos modernos. Lo triste del asunto es que todo esto está sucediendo mientras los medios de comunicación más extendidos (las radiofórmulas y la televisión) siguen empeñados en promocionar artistas centrados en la balada aflamencada o en los ritmos latinos más accesibles sin prestar atención a lo que sucede al otro lado de su barrera. Añádase un contexto en el que los festivales de música proliferan por toda nuestra geografía, incluyendo a grupos independientes, cantantes flamencos y cantautores diversos mientras que el rap nacional (sea el hip hop o el trap) vive un momento de auge. El tímido reconocimiento que nuestro establishment musical ha dado el año pasado a ciertas figuras “alternativas” (Rosalía, C.Tangana, Vetusta Morla) contrasta con la dictadura absoluta en cualquier televisión del formato de concurso musical (La Voz, OT) que relega a cualquier otra propuesta por modesta que sea (véase el homenaje a Cecilia, ninguneado por la televisión pública). Lo importante, sin embargo es que asistimos a un cambio que es de esperar fructifique si los implicados (los músicos) siguen insistiendo en renovar las viejas estructuras. En cuanto a la lista, a diferencia de la de internacional este año ha habido dos triunfadores claros y un grupo de tres, cuatro propuestas que podríamos considerar como relevantes, lo que da un resultado final de un año bastante aceptable a nivel discográfico.

1. Rosalía. Los Ángeles.

138 puntos.

Sin lugar a dudas la gran triunfadora del año a todos los niveles, saliendo en periódicos generalistas, dominicales, radiofórmulas y medios modernos y alternativos. Acompañada a la guitarra y producida por Raül Fernández Refree (que ya lo hizo para Silvia Pérez Cruz  en granada y también con Rocío Márquez, otra de las destacadas del año) ha hecho un disco de flamenco que es algo más y no solo por la versión que hace de un tema de  Bonnie Prince Billy. La barcelonesa recoge lo más puro del flamenco (Marchena, Mairena) y le da un sentido minimalista en un álbum conceptual (sobre la muerte) que suena extrañamente a la vez a antiguo y moderno. La chica pasa de polémicas sobre su “traición al purismo” (algo inevitable en el flamenco) y colabora en paralelo hasta con estrellas del trap o hip hop español (C. Tangana) sin que se le caigan los anillos. Un futuro más que prometedor.

2. María Arnal i Marcel Bagés. 45 cerebros y un corazón.

126 puntos.

Y de la gran triunfadora pasamos a la gran sorpresa  del año. Arnal y Bagés recogen canciones y músicas populares de toda España (de Valencia a Castilla pasando por el Ebro y Andalucía), aportan letras nuevas, propias y ajenas (Brossa, Estellés)  y le dan un nuevo sentido, totalmente actual y nada arqueológico a la denostada canción protesta. El resultado es un disco tan atípico como magnífico que debería estar llamado a ser referencia necesaria. Uno de los discos indispensables de los últimos años en la música española.

3. Exquirla. Para quienes aún viven.

88 puntos.

El Niño de Elche sigue experimentando mal que le pese a algunos flamencos. Ahora se ha reunido con el grupo madrileño Tundra y ha fundido el postrock con el flamenco en una obra atípica y original, más bizarra si se quiere que, por ejemplo, el Omega de Enrique Morente y Lagartija Nick. El resultado no es de escucha fácil pero sí muy interesante. Ha gustado incluso al público y especialistas de metal.

4. Rufus T. Firefly: Magnolia.

82 puntos.

Admito que con ese nombre me tienen ganado de antemano. Magnolia es su quinto disco y parece que con él han dado el salto definitivo en el panorama de la música independiente de nuestro país. Asumen influencias de lo más variado, de Jeff Buckley (le dedican aquí una canción, “Rio Wolf”) a Radiohead, la nueva psicodelia (Tame Impala)  y otros muchos pero a mi me suenan a poprock. Les falta posiblemente una canción que les distinga definitivamente pero no están en mal camino, siempre y cuando huyan de comparaciones con otros grupos españoles que no les favorecen (véase un poco más abajo).

5. Los Planetas: Zona temporalmente autónoma.

71 puntos.

Siete años después, que se dice pronto, los reyes del indie patrio sacan un nuevo disco y la polémica estará servida una vez más. A quien le guste más los Planetas de Una semana en el motor de un autobús (disco del que se cumplen ya 20 años) les gustarán algunos temas pero no  todos y lo mismo en sentido inverso a los partidarios de los Planetas de La leyenda del espacio. El resultado, para mí, es una especie de tierra de nadie en el que no llegan a fundir las dos tendencias para dar un salto adelante, lo que no significa que no sea un excelente aunque irregular disco  con canciones magníficas, entre las que destaca sobre todo “Islamabad”

 6. Vetusta Morla. Mismo sitio, distinto lugar.

66 puntos

Lo de este grupo madrileño se explica rápidamente: o se les adora o se les detesta, no hay término medio, y claro, por esa razón nunca les veréis en el top 3 , quizá ni siquiera en el 5, de una lista recopilatoria como esta, pero sí en un puesto digno. Admitidos como EL grupo indie por antonomasia por los medios más comerciales,como la SER,  son, en cambio, ignorados olímpicamente por los medios más modernos (por ejemplo, RockdeLux), aunque yo creo que no es para tanto. Hacen una música bastante digna, aunque no sea el culmen de la originalidad ni la innovación y en este su quinto disco, siguen con sus constantes de siempre pero han afinado la producción y el sonido, mucho más rico y con más matices. Sus admiradores estarán encantados y sus detractores tendrán nuevos argumentos para criticarlos.

7. Cala vento: Fruto Panorama.

59 puntos.

El año pasado  este dúo catalán de bajo y guitarra (a la manera de Royal Blood) fue una de las sorpresas agradables de la temporada con su primer disco. En 2017, con más tiempo ( y presupuesto) han hecho un disco que es una continuación lógica del anterior, pero  mejorada. A veces  recuerdan a Love of Lesbian otras a los Nacha Pop enérgicos de Nacho García Vega, pero lo mejor es que no han perdido la espontaneidad y frescura de su primer disco.

8. Josele Santiago: Transilvania.

49 puntos.

Josele Santiago es  sin lugar a dudas una las figuras más importantes del pop nacional. tanto en su etapa con Los Enemigos, (cerrada en 2.014) como por su trayectoria en solitario, iniciada en 2.004 y que alcanza con este álbum su quinta entrega después de 6 años sin grabar. Transilvania nos muestra a un Santiago menos rockero y más cantautor. Producido por Raül Fernández Refree (por lo que estamos viendo, el músico español del año), Santiago nos ofrece una música desnuda de artificios y con letras que siguen siendo ácidas y duras como en su etapa con Los Enemigos. Un estupendo disco de canciones, algo que debía ser evidente pero que, por desgracia, no es lo tanto.

9. José Ignacio Lapido: El alma dormida.

46 puntos.

Después de un año centrado en el regreso-autohomenaje de 091, vuelve Lapido a la carretera en solitario con el que es su octavo disco. Reconozco que no soy objetivo con el granadino, al que considero el mejor, posiblemente, de los cantautores poprockeros de nuestro país. El alma dormida sigue las constantes de sus anteriores trabajos: canciones potentes, sonidos guitarreros, influencias del country, del rock, del blues…, acompañado además por una banda estupenda. A John Hiatt, Robyn Hitchcock y tantos otros seguro que les gustaría.  Lapido continúa con una trayectoria ejemplar que debería tener más reconocimiento del que tiene.

10. La Bien Querida. Fuego. 

41 puntos.

Y cierro la lista con una habitual. 8 años después de su irrupción con Romancero, que la convirtió en la gran promesa del indie español, apadrinada por Los Planetas, Ana Fernández Villaverde da un pequeño giro a su obra anterior, algo experimental incluso en el formato (3 Ep,s que se convirtieron en un disco de larga duración) para regresar a los inicios con un disco que bucea en sonidos populares (rumba -“Recompensarte”, con las voces de J y Muchachito-, cumbia  -“7 días juntos”-, aires aflamencados…) a la vez que continúa  con sus referencias a un pop más vanguardista (como se ve en la portada, con discos de New Order y Laurie Anderson a sus pies). El resultado es un disco quizás más abierto y “luminoso” que el anterior, aunque por momentos algo disperso, creo yo.

Quedaron fuera de la lista: 11º) Los Punsetes, ¡Viva!, 39 puntos; 12º) C.Tangana: Ídolo, 36 puntos; 13º) Rocío Márquez, Firmamento, 35 puntos; 14º) Viva Suecia, Viva Suecia, 34 puntos; 15º) Wild Honey, Torres Blancas, 31 puntos.

RECOPILACIONES, REEDICIONES Y RAREZAS

No ha sido un año especialmente brillante en discos recopilatorios. Destaca una vez más el nuevo capítulo de los bootlegs de Bob Dylan, en este caso dedicado en una de sus etapas menos brillantes y polémicas, la de su conversión al cristianismo entre 1.979 y 1.981 . Sorprendentemente, la revisión (Troubled no more.Bootleg, vol. 13) sale muy bien parada al centrarse en versiones en directo de los temas de los tres álbumes que publicó por entonces, que mejoran sustancialmente gracias al tono arrebatado y gospel que tienen. Otros recopilatorios de interés han sido los de Hüsker Du, los singles de The Jam de 1.977, o el similar de The Doors,junto a clásicos como Howlin Wolf o  Dr. John, y en España, las cajas que se han editado con los discos de Los Secretos, Surfin Bichos o Carlos Berlanga.

Mejor suerte han tenido las reediciones, como las de Automatic for the people de REM, The Queen is dead de The Smiths, Being There de Wilco, Rocket to Russia de los Ramones o Purple rain de Prince por poner algunos ejemplos destacados.

The Smiths. The queen is dead.

Publicado con motivo del trigésimo aniversario de su edición (con un año de retraso) incluye el disco original, caras B y actuaciones en directo del grupo de Manchester. Un disco clave en la historia del pop británico que sigue conservando toda su validez. Más recomendable aún después de escuchar el último álbum de Morrisey.

Neil Young: Hitchiker.

En realidad no es una reedición sino la publicación de unas viejas grabaciones realizadas en un solo día del verano de 1.976 por el canadiense de temas que más tarde aparecerían en discos de finales de la década. Simplicidad y desnudez en la instrumentación de unos temas que justifican una vez más la influencia de Young en la posterior música americana.Sin lugar a dudas, una escucha más gratificante que su último disco (The Visitor), cargado de buenas intenciones pero flojos resultados.

The Rolling Stones: On air.

Grabaciones en directo de The Rolling Stones para la BBC entre 1.963 y 1.965, antes del cambio que supuso Aftermath (1.966). En su mayoría son versiones de clásicos del rythm and blues, que era a lo que se dedicaban entonces, y algunos de sus primeros temas propios. Ganas y mucho descaro. Por cierto, también se ha editado un disco similar con grabaciones de The Kinks.

LOS QUE SON PERO NO ESTÁN.

Llego al final recordando algo obvio, que muchos discos interesantes han quedado fuera de esta lista. En particular, me han gustado  o me han parecido interesantes este año por distintos motivos discos como el póstumo de Sharon Jones, el último de Mavis Staples, los de Jason Isbell, Fleet Foxes, The Magnetic Fields, el de Kurt Vile con Courtney Barnett, las propuestas de Sampha o Loyle Corner, los trabajos de mujeres como Valerie June, Julien Baker, Aldous Harding, Charlotte Gainsbourg y Julie Byrne o, entre los españoles, los álbumes de Julio Bustamante, Lagartija Nick o Julio de la Rosa. Pero como tengo que cerrar con uno, escojo, en un año dominado por mujeres y música elaborada por artistas negros, a Rhiannon Giddens, una cantautora que funde americana, blues y músicas tradicionales en un disco en el que reivindica la cultura afroamericana y que se titula, como la canción que enlazo, Freedom Higway, un viejo clásico de los Staple Singers.

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1 Comment on "LOS DISCOS DE 2017. ALGO SE MUEVE."

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1 month 4 days ago

Madre mía, aquí se cotejan ¡36 medios! para hablar de lo mejor en música del 2017. LOS DISCOS DE 2017. ALGO SE MUEVE. https://t.co/Jc3ECeQmNf vía @theflagrants

— Octavio Beares (@OctavioB_) 14 de enero de 2018

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