LOS MEJORES DE 2017: Tenis. Regresan los clásicos

Rafael-Nadal-numero-1-2017

Año 2010. El mundo del tenis se encuentra inmerso en una dicotomía, en la alternancia de poder entre Roger Federer y Rafa Nadal. El enfrentamiento en una final entre ambos gigantes es el sueño de cada torneo, que ansía albergar un capítulo más de la lucha por el poder de los dos grandes dominadores. No aparecían alternativas a este duopolio. Novak Djokovic apuntaba alto pero no terminaba de dar el salto de calidad para incrustarse entre Federer y Nadal, aún carecía de la consistencia y regularidad necesarias. Andy Murray parecía condenado a situarse en un escalón inferior de los más grandes. Más allá, el páramo. Nadie en el horizonte, más árido aún con las recurrentes lesiones sufridas por Juan Martín del Potro. Finales del año 2016. Andy Murray es el nuevo número 1 tras un final de temporada inmaculado. Djokovic ya ha conquistado los cuatro grandes después de años de dominio en el tenis mundial. La generación joven aún no da el salto aunque hace años que se espera. Incluso los ojos no apartan la mirada de Alexander Zverev, recién salido de la adolescencia y con madera de futuro número uno. No había hueco para los dominadores de antaño, representantes de una etapa pasada, figuras obsoletas de un capítulo cerrado. A Roger Federer le pasaba factura el imparable paso del tiempo mientras Nadal acusaba los estragos de sus maltrechas rodillas. El eterno relevo en el ciclo de la vida. Pero 2017 supuso un regreso al pasado, una vuelta a los clásicos que han marcado el tenis en lo que llevamos de siglo. Subimos al Delorean para realizar un viaje hacia el 2010. Al menos en cuanto al marco que regía el tenis por entonces.

Federer campeón Open Australia 2017

Fuente: depor.com

Nadal y Federer regresaban a la actividad a finales de 2016 tras un prolongado descanso que les sirvió para aliviar males y tomar energías. Una pretemporada larga y duradera para afrontar un duro año en el que recuperar el considerable terreno perdido. La primera cita importante del año, el Open de Australia, esperaba en la segunda mitad de enero. El torneo no tardó en volverse loco. Djokovic cayó en segunda ronda ante el uzbeko Istomin en cinco sets. Ni siquiera estaba entre los 100 primeros de la ATP, una derrota dolorosa. Las sorpresas no quedaron ahí. Murray decía adiós al torneo en octavos de final, doblegado por Mischa Zverev, el hermano menos talentoso. En cambio los dos antiguos campeones iban quemando etapas en Melbourne. Federer fue abriéndose paso a costa de quienes fueron usurpando los puestos nobles en su ausencia. Berdych y Nishikori no pudieron con el nuevo estilo del suizo, con pocos golpes y apenas espacio para intercambios. No sobraban las fuerzas para malgastarlas. Nadal demostró que su restablecimiento era un hecho. Su físico aguantó el agotador duelo contra el jugador del futuro, Alexander Zverev, en tercera ronda. Cinco sets para acabar en triunfo de Nadal, como en los buenos tiempos. El progreso de ambos albergaba esperanzas de disfrutar de nuevo a Federer y Nadal en una final. El sorprendente Mischa Zverev no fue rival para Federer. Los poderosos servicios de Raonic pudieron con Nadal en Brisbane pero no en Melbourne. Ni un set cedieron ambos en cuartos de final. La final soñada cada vez más cerca aunque las semifinales se presentaban plagadas de espinas. Stan Wawrinka se interponía en un nuevo duelo suizo. El nuevo número uno helvético contra el mito. Remontó un 2-0 pero Federer estuvo más sólido en el quinto y definitivo set. Nadal tenía enfrente al búlgaro Dimitrov, capaz de lo mejor y lo peor. Duelo durísimo, largo, extenuante. Dimitrov realizó uno de los mejores partidos de su carrera y llevó a Nadal a un ejercicio de resistencia. El puesto en la final lo decidiría cualquier detalle. Una rotura de servicio en el quinto set le valió a Nadal regresar a una final de un torneo del Grand Slam tres años después. La final de los clásicos era un hecho. Un regreso al pasado aunque supusiera un disgusto a Mats Wilander, que no lo veía positivo para el tenis. La final estuvo a la altura de las expectativas, como en los mejores tiempos de ambos. Federer llevaba la iniciativa pero Nadal acababa igualando. No podía ser de otra manera, acabó en el quinto set. Una rotura de Nadal al inicio de la manga definitiva allanaba el camino hacia el triunfo pero el fuelle se le acabó. Federer tenía oficio y fuerzas de sobra para aprovecharlo. Cinco años después, Federer volvía a imponerse en uno de los cuatro grandes. 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3 para su decimoctavo grande. A los 35 años aún podía reinar en el tenis. La competición femenina estuvo envuelta en la locura de costumbre, en los resultados sorprendentes y las favoritas mordiendo el polvo. Afectó a todas menos a la de siempre, Serena Williams. Impávida, sin ceder un solo set. La máquina picadora de costumbre. Si hubo un regreso al pasado en categoría masculina no menos se puede decir en la femenina. Una final acaparada por las hermanas Williams, aroma a tiempos pasados cuando ambas se disputaban la hegemonía mundial. Serena volvió a batir a Venus. Ya eran 23 grandes. El último de momento. Serena Williams puso punto y final prematuramente a su temporada con motivo de su embarazo. La maternidad era el siguiente reto de la gran dictadora del tenis femenino.

Serena Williams campeona Open Australia 2017

Fuente: puntodebreak.com

Mes y medio de espera a la llegada de la gira primaveral por Estados Unidos. Periodo de entreguerras en el que se sitúa la primera eliminatoria de una Copa Davis que languidece. España, sin Nadal, aseguró la permanencia a domicilio ante una Croacia B, huérfana de Cilic y Karlovic. Pese a ello tuvo que esperar al quinto punto para que Pablo Carreño certificara el pase. El primer Masters 1000 de la temporada, Indian Wells, reactivó la temporada. La continuación de la resurrección de Federer. Con puro juego de pista rápida, sin concesiones al desgaste del intercambio en el fondo de pista, el suizo tumbaba rivales con una facilidad pasmosa al mismo tiempo que sus mayores rivales cedían muy pronto. Murray caía en su debut ante el canadiense Pospisil. Ya se notaba que algo no funcionaba bien en el jugador británico. Djokovic cedía en octavos ante el imprevisible y polémico Kyrgios. Los avatares de la clasificación ATP depararon la revancha de Australia en octavos de final. Mucho más sencillo para el suizo, que pasó por encima de Nadal por 6-3, 6-2. Nadie se interpuso en el camino de un Federer redivivo que no perdió ni un set en el torneo. Wawrinka descubrió en la final que el verdadero líder suizo era Roger. Miami, la siguiente parada, fue más de lo mismo. Nadal cayó por tercera vez consecutiva esta temporada ante Federer, esta vez en la final. Se le sigue resistiendo el torneo al manacorí, y por ende a todo el tenis español. Tres torneos, tres victorias. Federer era selectivo con sus torneos pero no erraba el tiro. Tanta solvencia hacía preguntarse a todos si no sería posible que el suizo alcanzara otra vez el número uno de la ATP. Nadal había demostrado que estaba plenamente recuperado pero se le resistían los títulos en 2017. A las dos finales perdidas ante Federer había que sumar a la sorprendente derrota ante Querry en el partido decisivo en Acapulco. No llegaban los éxitos pero jugando a este nivel era cuestión de tiempo que volviera a morder trofeos. Seguramente con la llegada de la tierra batida, su cortijo particular… La renuncia de Federer a disputar la temporada de tierra batida para evitar el desgaste le allanaba el camino.

Rafael-Nadal-campeon-Roland-Garros-2017

Fuente: latabernaonline.com

Con la llegada del polvo de arcilla, el paraíso de Nadal, regresó el férreo dominio del tenista más poderoso de la historia en esta superficie. Montecarlo, uno de sus torneos fetiche, abrió la cuenta. Alargó su indiscutible hegemonía sobre sus compatriotas. Albert Ramos, debutante en una final de Masters 1000, no fue rival para Rafa Nadal que volvía a saborear el triunfo. La escopeta ya estaba cargada. Las presas cayeron una tras una. Thiem, una de las grandes promesas del tenis actual, tampoco fue oposición en el Conde de Godó y Madrid. Como en los viejos tiempos, Nadal ejercía un dominio incuestionable sobre la tierra batida. Sólo la derrota en cuartos de final de Roma ante el mismo Thiem evitó un pleno antes de Roland Garros. El austriaco sufrió en sus carnes el síndrome del verdugo de Nadal al caer vapuleado por Djokovic en semifinales aunque sería Alexander Zverev quien abrió su cuenta de grandes títulos al superar al serbio en la final. Pese a este tropiezo, Nadal se presentaba en París como el gran favorito al título, a lograr su décima corona en Roland Garros. Su paso por su torneo predilecto fue una marcha triunfal, avanzando con una autoridad incontestable por el cuadro. Incluso la fortuna le acompañó cuando Carreño debió abandonar el duelo fraticida en los cuartos de final. A sus principales rivales se les veía, como poco, un escalón por debajo. El gran rival parecía Thiem, el oponente más enconado que había encontrado Nadal en la temporada de tierra batida. Llegaba a semifinales tras vapulear a Djokovic en cuartos de final pero encontró delante una apisonadora que le destruyó mentalmente. Nadal le superó en tres sets para plantarse en su décima final en París. Por la otra parte del cuadro, Wawrinka volvió a ocupar el papel de aspirante en la sombra. Se deshizo en semifinales de Murray, que acusó perder el tie-break del cuarto set y acabó fundido en el definitivo. La gran leyenda de Roland Garros contra el destructor de mitos. Tres finales de Grand Slam, tres títulos. Stan the Man no conocía la derrota en los partidos por la gloria en los grandes torneos pero tampoco la versión destructora de Nadal que se encontró en la Phillip Chartrier. Nadal no dejó un solo resquicio, manejó como una marioneta a un Wawrinka superado e impotente que nunca tuvo la mínima opción. Nadal rayó a su mejor nivel para destruir la confianza de un rival pétreo. Un tratado del mejor juego en tierra batida. 6-2, 6-3, 6-1. El marcador no admitía duda alguna. Nadal lograba su décima corona de Roland Garros para ampliar una leyenda inigualable. Estaba de regreso. El cuadro femenino encumbró a una joven promesa. La letona Ostapenko se hizo camino en la tierra parisina con atrevimiento y pegando a todo. Ni se arredró al llegar a la final ni permitió que Halep consiguiera su primer gran triunfo cuando contaba con todo para lograrlo. Fiel a sí misma, remontó un set en contra en medio de un bombardeo de golpes pegados con rabia. La jugadora rumana no fue capaz de superar su maldición con las finales y volvió a fallar en una situación muy favorable. Al menos acabaría el año como número uno. Ostapenko sucedía en el palmarés a Garbiñe Muguruza, eliminada por la local Mladenovic en octavos de final en un partido de ambiente futbolero en las gradas que le sacó de sus casillas y le llevó a la histeria y el sollozo. Una derrota que le apartó de los diez primeros puestos de la WTA.

Wimbledon

Fuente: sportsfeista.com

La hierba sucedía a la tierra batida. Con el manto verde regresaba a las pistas Roger Federer. Reconquistar Wimbledon era el gran objetivo del tenista suizo. Aunque para sus rodillas no era la superficie más idónea, Nadal no pensó en renunciar a la cita londinense ni por un segundo. No disputó ningún torneo de preparación y se plantó directamente en el All England Tennis Club para afrontar todo un reto como es mostrarse competitivo en hierba, algo que hacía mucho tiempo que no conseguía. Las primeras rondas, ante rivales menores, dejaron muy buenas sensaciones que ofrecían esperanzas sobre sus posibilidades. Sólido al servicio, consistente, sin molestias físicas. En octavos esperaba el luxemburgués Gilles Muller, verdugo en 2005, el primer gran año de Nadal. Un ejemplo de longevidad, ha encontrado su mejor momento a edad avanzada. Resultó un rival muy molesto. Poderoso al servicio, fiable con el revés, un frontón en la red. Se llevó los dos primeros sets y llevó a Nadal a una situación muy complicada. Su respuesta fue admirable, forzando un quinto set que resultó épico, angustioso, agotador. La fortuna le sonrió a Muller que venció 15-13 la manga definitiva. No se le podía reprochar nada a Nadal pero los octavos de final fueron su frontera, al igual que la de la generación joven que sigue sin dar un golpe en la mesa. Federer iba pasando rondas tranquilamente, sin ceder un set. Daba igual que tuviera delante rivales inferiores o jugadores de segundo orden como Dimitrov, Raonic o Berdych. Federer estaba en su elemento, en su casa. Además sus grandes rivales iban cayendo por el camino. El físico le dijo basta a Djokovic que tuvo que abandonar en cuartos contra Berdych. Querry aplastaba en los últimos dos sets al campeón, Murray, el mismo día. Jornada propicia para Federer que disputaría la final con Cilic. El croata no inquietó en ningún momento, fue presa fácil del gran favorito. 6-3, 6-1, 6-4 en una final insulsa, sencilla, funcionarial. Casi un trámite para el jugador más laureado en el All England Tennis Club. Había regresado el gran dominador de Wimbledon para poner las cosas en su sitio. Pero para los aficionados españoles el mayor reclamo estuvo en el torneo femenino. Garbiñe Muguruza acudía a Wimbledon sin su entrenador, Sam Sumnik, ausente por problemas personales. Pidió ayuda a Conchita Martínez, campeona del torneo en 1994 y capitana de Copa Davis y Copa Federación, para dirigirla en Wimbledon. Su ayuda y consejo aportó serenidad y aplomo al juego de Garbiñe, demasiado propensa al descontrol y a desaparecer de los partidos. En Wimbledon jugó con una tranquilidad notoria, sin perder nunca la cabeza. Despachó con suficiencia sus encuentros hasta llegar a octavos de final. Esperaba la número 1 mundial, Kerber. No perdió la calma ni la seguridad pese a perder el primer set. Esperó paciente hasta que llegara su oportunidad en las siguientes mangas. Remontó para vencer 4-6, 6-4, 6-4. El triunfo supuso un espaldarazo moral importantísimo. Superó ampliamente a la veterana Kuznetsova en cuartos de final. Otra rusa, la sorprendente Rybarikova que venía de la previa, fue arrasada por un doble 6-1. Dos años después se plantaba de nuevo en la final de Wimbledon. Otra vez con Williams pero esta vez Venus, la hermana mayor. Otro mito en la hierba londinense. Venus recurrió a su experiencia y dominio de estas pistas para presentar mucha batalla en el primer set. Incluso dispuso de dos bolas de set al resto. No perdió la calma Garbiñe. Salvó la situación, rompió el servicio en el siguiente juego y cerró el set con su saque con solvencia. Garbiñe Muguruza ya no daría tregua. Se convirtió en una trituradora que hizo picadillo a Venus Williams. La hispanovenezolana, como bien le gusta decir a Garbiñe, no le concedió nada a su rival que ni siquiera pudo conseguir un juego más. Era su día de gloria. 7-5, 6-0 para coronarse en Wimbledon. Conchita Martínez, su mentora en el torneo, ya no estaba sola en el palmarés. Su segundo grande, la confirmación de la gran realidad del tenis femenino español, el proyecto más ambicioso del tenis mundial.

Tennis - US Open

Fuente: indianexpress.com

La gira americana de agosto iniciaba el camino hacia el último torneo grande del año, el US Open. Los grandes del circuito pasaron de puntillas por los Masters 1000 previos a llegar a Nueva York. Federer llegó a la final de Montreal pero fue superado en la final por Alexander Zverev, aspirante a firme alternativa tras conseguir su segundo Masters 1000 del año. Nadal tuvo un papel discreto en Montreal y Cincinnati. Djokovic y Murray ni siquiera tomaron parte en ninguno de ellos. Ambos pusieron fin a la temporada por diversos problemas físicos y no estarían presentes en el último grande del año. Se unían a las ausencias de Wawrinka  y Nishikori. Camino libre para Nadal y Federer que ya porfiaban por lograr el número uno al final del año. Ambos estaban en la misma parte del cuadro, hecho que se produjo porque Murray no renunció a participar hasta después de realizado el sorteo. Había un hueco importante en la otra parte del cuadro, la que debía ocupar Murray. El hueco se convirtió en un profundo agujero debido al desastre de los principales cabezas de serie. Zverev, Tsonga, Dimitrov, Berdych, Cilic, Isner, Kyrgios,… Los tapados en la sombra caían en rondas tempranas. La ausencia de cabezas de serie de renombre convirtió una parte del cuadro en una comedia bufa. Jugadores como Carreño, Querrey o Kevin Anderson pugnaban por un puesto en la final de un grande. Sonaba a broma pero estaban ante la oportunidad de sus vidas. La otra parte del cuadro se convertía en una lucha atroz con un elemento inquietante, Del Potro. El argentino ha estado marcado por las lesiones durante su carrera pero en forma es un rival durísimo para cualquiera. Fue limpiando el cuadro a golpe de martillo. Bautista, Thiem e incluso el mismo Federer fueron víctimas de la poderosa derecha del argentino que se postulaba para repetir su triunfo en Flushing Meadows en 2008. Su semifinal con Nadal se presentaba como la final anticipada. La Torre de Tandil se impuso en el primer set pero Nadal sacó la apisonadora a partir de entonces para acabar con los sueños de gloria de Del Potro. 4-6, 6-0, 6-3, 6-2 que dejó en anécdota la primera manga. Nadal se clasificaba para una final que podía ser histórica debido que podía estar copada por jugadores españoles. Pablo Carreño disputaba la otra semifinales con Kevin Anderson. El sueño de la final española estaba más cerca cuando Carreño se impuso por 6-4 en el primer set y daba una sensación de solidez y seguridad muy tranquilizadora. Pero un despiste al final del segundo set permitió igualar a Anderson que pasó a dominar con una gran efectividad en el saque y una poderosa derecha. El sudafricano acabó con el sueño de Carreño y disputaría su primera final de Grand Slam. Pagó la novatada. Nadal jugó muy tranquilo, siempre esperando su oportunidad. Ni el saque le funcionaba tan bien a Anderson como en semifinales ni su derecha hacía el mismo daño. Sólo tenía que llegar la ocasión para dejar patente la diferencia entre un buen jugador y un mito. 6-3, 6-3, 6-4 para Nadal que reconquistaba Nueva York, tendido a sus pies. El US Open era suyo de nuevo. Las dos leyendas, Federer y Nadal, se repartían el botín a partes iguales en los Grand Slams. En categoría femenina el desarrollo del torneo fue aún más surrealista. Con la confianza ganada en Wimbledon, Garbiñe Muguruza se presentaba en el US Open como la jugadora más fuerte del momento. Una impresión refrendada en las primeras rondas pero Garbiñe volvió a las andadas al perder el control del partido de octavos ante Kvitova. Demasiados errores que le costaron la eliminación en dos sets. El torneo se convirtió en un campeonato nacional estadounidense puesto que las cuatro semifinalistas eran de Estados Unidos. En Australia fueron ya tres pero ahí estaba Serena. Parece que el tenis americano sale del bache, hay futuro después de las Williams. La final fue del todo insospechada. La cabeza de serie número 15, Madison Keys, y una invitada, Sloane Stephens, que fue semifinalista en Australia con 19 años pero que llevaba años perdida. Antes de la gira americana era la 957 de la WTA. Salió 17ª del US Open tras arrollar a Keys por 6-3, 6-0 en la final. El cuento de La Cenicienta hecho realidad en Flushing Meadows.

Sloane Stephens

Fuente: eurosport.com

La gira asiática daba comienzo a la desenfrenada carrera por el número uno de la ATP. Ante la ausencia de Federer, Nadal tenía la ocasión de sumar puntos importantes en Pekin. Estuvo a punto de caer en primera ronda ante Pouille, que dispuso de varias bolas de partido, pero superó el susto para seguir avanzando y acabar imponiéndose en la final a Kyrgios, que dio otra penosa actuación de dejadez profesional. El australiano es un completo desequilibrado. En el Masters 1000 de Shanghai sí hizo acto de presencia Federer. Todo preparado para otro duelo entre Nadal y Federer. El guion se cumplió a rajatabla. Nadal sólo sufrió en cuartos pero acabó triunfante de nuevo ante Dimitrov. Federer tuvo su desquite del US Open tras remontarle un set a Del Potro. En la final, se repitió la tónica de todo el año. Federer volvió a dominar a Nadal en pista rápida. 6-4, 6-3 que mantenía la pugna por el trono pero esa no era la ambición del suizo. Federer no participó en el Masters 1000 de París-Bercy, el último del año, y Nadal se aseguró el número uno al final de año. Una quimera a principios de 2017 pero completamente real. Sin embargo la lucha dejó extenuado a Nadal. En octavos de final de París notó problemas en las rodillas. No jugó ante el serbio Krajinovic por precaución pero ya no se repuso. Llegó a Londres, al Masters, mermado y con evidentes problemas físicos. Aguantó como pudo en el debut ante Goffin pero tras la derrota ante el tenista belga tuvo que abandonar el torneo. No merecía la pena forzar en esas condiciones. El Masters le sigue resultando esquivo. Le sustituyó Pablo Carreño, que viajó como primer suplente. El asturiano no pudo ni con Thiem ni Dimitrov. Con tantas ausencias parecía un trámite el triunfo para Federer, invicto en su grupo. Sin embargo Goffin le sorprendió en semifinales tras remontar un set abajo. Final inédita entre Dimitrov y Goffin que acabó en manos del búlgaro. El Masters supone el primer título de importancia para Dimitrov, que acabó muy bien el año y está en busca de la regularidad que le permita tutear a los cuatro grandes. El Masters femenino dejó en evidencia que la temporada se le hizo larga a Garbiñe Muguruza, que tuvo un discreto final de año y no pudo pasar de la primera ronda tras caer en el partido decisivo con Venus Williams. La mayor de las hermanas cedió en la final con Caroline Wozniacki, de regreso entre las grandes del tenis femenino aunque siga sin dar el do de pecho en los torneos del Grand Slam.

Francia-campeon-de-la-Copa-Davis

Fuente: tenisvivo.com

Como colofón, la disputa de la final de la Copa Davis. España había quedado apeada en cuartos de final. Sin Nadal, nada pudo hacer a domicilio contra una Serbia que contaba con toda la artillería pesada. La final la disputaron Francia y Bélgica en tierras francesas. Goffin fue, sin lugar a dudas, el jugador más fuerte de la final pero la falta de acompañamiento a su líder le costó cara a los belgas. La victoria francesa en el punto de dobles acabó marcando la eliminatoria. Lucas Pouille acabó convertido en héroe al imponerse a Darcis en el quinto y definitivo partido. En la Copa Federación, Estados Unidos logró el triunfo tras derrotar a Bielorrusia, sin Azarenka, en la final. España descendió de categoría al caer en la promoción con Francia. Sin Garbiñe Muguruza ni Carla Suárez en el equipo el desenlace no podía ser otro. No hay más cera que la que arde. La FET decidió prescindir de Conchita Martínez en la capitanía de ambos equipos. Sergi Bruguera, en Copa Davis, y Anabel Medina, en Copa Federación, son sus sustitutos como capitanes.

Mejor tenista masculino 2017

  • Roger Federer (60%, 3 Votes)
  • Rafa Nadal (40%, 2 Votes)

Total Voters: 5

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Mejor tenista femenina 2017

  • Simona Halep (50%, 3 Votes)
  • Garbiñe Muguruza (33%, 2 Votes)
  • Jelena Ostapenko (17%, 1 Votes)
  • Sloane Stephens (0%, 0 Votes)

Total Voters: 6

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2 Comments on "LOS MEJORES DE 2017: Tenis. Regresan los clásicos"

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jonyintheplace
6 months 11 days ago

no sé si el sistema de puntuación está funcionando bien, voto pero no se refleja…

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