BALONCESTO CODIFICADO (II): E.T. aterriza en España

Pau Gasol recibe trofeo mejor jugador Copa del Rey 2001

La temporada 2000-01 supuso el comienzo de una nueva era en el baloncesto español. Además de un cambio de siglo se emprendió un camino hacia un horizonte muy lejano y que imaginábamos inalcanzable. Todo empezó con la explosión de un chico de Sant Boi a unos niveles desconocidos hasta entonces. La confirmación de Pau Gasol removió todas las estructuras del baloncesto continental. Nunca antes había aparecido un jugador en España con las condiciones del ala-pivot del Barça y una madurez impropia a la edad de 21 años cuyo límite no se conocía. Habíamos entrado en una dimensión inexplorada y desconocida donde no existían barreras posibles. Pau Gasol se convirtió en el líder de una generación que llevó al baloncesto en España a un nivel impensable y nos invitó a soñar. Surgió como un referente del equipo azulgrana pero acabó convirtiéndose en patrimonio de todos los aficionados españoles. El piloto de la nave que puso rumbo hacia las estrellas también tuvo su periplo en las canchas españolas. Breve pero muy intenso e inolvidable para los privilegiados que pudieron contemplar el despegue del mayor de los Gasol hacia los confines del deporte de la canasta.

Un verano convulso.

Los calores veraniegos trajeron numerosas novedades, claves para conocer el baloncesto actual. Sin duda fue un verano convulso para el baloncesto. El primer cambio estuvo en las reglas. El predominio del baloncesto control, con sus bajísimos marcadores y ritmo lento hasta el hartazgo, alarmó a la FIBA. No suponía nada bueno para el negocio un juego que aburría hasta a las cabras así que el organismo mundial emprendió un cambio en el formato de los partidos. Se mantenía el tiempo de juego pero se dividieron los cuarenta minutos en cuatro cuartos, al estilo de la NBA. El tiempo de posesión pasaba de 30 a 24 segundos con el fin de dinamizar los ataques y buscar marcadores más altos. Unas reglas que siguen vigentes en la actualidad. Fue el punto de arranque de cambios más profundos. La FIBA tenía preparada otra reforma sustancial en las competiciones de clubes. La flamante Suproliga se convertía en la máxima competición europea pero no tardaron en llegar los puntos de desencuentro. Muchos clubes estaban descontentos del reparto económico, en el que la FIBA se quedaba con una enorme parte del pastel. Las reclamaciones cayeron en saco roto y el conflicto fue inevitable. La mayoría de los clubes más poderosos y se agruparon en la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB), compuesta por las Ligas cuyo funcionamiento estaba al margen de las federaciones. La ULEB lanzó su órdago organizando una nueva competición, la Euroliga, paralela a la Suproliga de FIBA. El baloncesto europeo se dividió en dos tras un cisma sin precedentes y que dibujó un escenario delirante. Los dos organismos convirtieron en un bazar la participación en sus competiciones. La FIBA se aseguró la participación de Panathinaikos y Maccabi, finalistas la temporada anterior, tras ofrecerles una cantidad muy suculenta de dinero. Se habló de 500 millones de pesetas. A otros los convenció recurriendo a las federaciones, que no dudaron en amenazar a los clubes con la expulsión de sus competiciones. Boris Stankovic nunca fue amigo del diálogo. Sin embargo la mayoría de los grandes clubes europeos acabaron enrolándose en la nueva Euroliga. La élite del baloncesto español, italiano y griego (salvo Panathinaikos) iría de la mano de la ULEB, que para asegurarse su concurso en el futuro próximo les ofreció un contrato de participación asegurada. Real Madrid, Barça, Kinder Bolonia, Fortitudo u Olympiakos, entre otros, firmaron por tres años. Tau Cerámica y Estudiantes firmaron un contrato B que condicionaba su presencia a la clasificación en Liga ACB esa temporada. La liga española mantenía dos plazas europeas según su clasificación final pero los méritos deportivos ya no eran indispensables para participar en la máxima competición continental. Un hecho que marca su futuro. También pasaría a la televisión de pago tras pagar los derechos Vía Digital. El baloncesto europeo también desaparecía de la parrilla televisiva en abierto.

Plantilla Real Madrid 2000-01

Fuente: fullbasket.wordpress.com

Los clubes españoles planificaron sus plantillas mientras el ruido de sables era inevitable en el baloncesto europeo. El Real Madrid afrontaba un inesperado cambio. Florentino Pérez llegaba a la presidencia del club blanco tras derrotar en las elecciones a Lorenzo Sanz. El nuevo dirigente no mostró demasiado interés en su sección de baloncesto. Propuso a Lorenzo Sanz jr continuar como encargado de la sección pese éste rehusó por fidelidad a su padre así que acabó dejando en manos del técnico, Sergio Scariolo, la dirección deportiva del Madrid. Con plenos poderes pudo configurar la plantilla a su gusto. El sorprendente título de Liga no cegó a Scariolo, consciente que la plantilla necesitaba refuerzos importantes. Pese a unos buenos playoffs, el veterano Galilea fue sustituido por el llamado a ser el base del futuro en España. Raúl López, producto de la inagotable cantera de Joventut y uno de los juniors de oro, acompañaría a Djordjevic en el puesto de base. El pivot estadounidense Erik Meek ocupaba el lugar del voluntarioso, pero limitado, Brent Scott. Scariolo confiaba en que Meek aportara mayor fuerza y contundencia en la zona. Completaron los fichajes dos jugadores de un perfil peculiar, de pasado NBA pero sin apenas fortuna en Estados Unidos. Un alero esloveno poderoso físicamente pero con un tiro exterior muy discreto (Milic) y un pivot checo de 2’13 con una buena muñeca para lanzar de tres pero con alergia a la pintura (Zidek). El mundo al revés. El eterno rival, el Barça, también sufrió cambios institucionales. Las elecciones dieron la victoria a Joan Gaspart, vicepresidente hasta entonces del club. Su gestión llevó al Barça a una infausta etapa que ningún culé desea recordar. En la sección de baloncesto, sin embargo, estaba al frente Salvador Alemany, un responsable con una trayectoria impecable. El año en blanco y el traumático final de la temporada anterior empujaron a contrataciones importantes. Aíto había sacrificado su ideario sin éxito la pasada campaña y decidió volver a su esencia. Necesitaba un base fiable y con talento, alejado de la anarquía que ofreció Goldwire. No dudó en lanzar sus redes a un jugador que le impresionó en la eliminatoria de cuartos de Euroliga contra Olympia Ljubljana. El descaro y carácter de Jasikevicius aterrizaban en Barcelona. Un base que dejaría honda huella. El fracaso que supuso Gurovic, al que se le rescindió los tres años de contrato que le quedaban, llevó a Aíto a confiar en un solvente y viejo conocido, Karnisovas. Como guinda al pastel el Barça emprendió un fichaje mediático. Rony Seikaly, pivot con una larga y fructífera carrera en la NBA, se convirtió en la contratación más llamativa del verano. Un jugador en el que apoyarse para afrontar la conquista de la nueva Euroliga, con armas muy diferentes al del curso anterior. El talento regresaba al club azulgrana.

Seikaly

Fuente: la-logia-negra.blogspot.com

Las alternativas a los grandes futboleros también se movieron en el mercado. Tau Cerámica contrató como nuevo técnico a la sensación de los banquillos en Europa. Dusko Ivanovic llegaba a Vitoria para cambiar la historia del equipo vitoriano. No dudó Josean Querejeta en revolucionar la plantilla y traer jugadores de su gusto. Llegaban dos internacionales lituanos, Stombergas y Timinskas. Victor Alexander aterrizó en Vitoria como referente en la zona. Era repescado el joven Scola, que dejó una sensación muy prometedora en Gijón. Dani García y Sergi Vidal, otros dos canteranos de la Penya, fichaban para ocupar un rol secundario y las dos únicas plazas de jugador nacional de Baskonia en el primer equipo. Se iba dando forma a la tendencia actual del equipo vitoriano, un conjunto multinacional. Pamesa Valencia daba carpetazo a la etapa de Miki Vukovic y contrataba a Luis Casimiro como nuevo entrenador. Alston llegaba del Barça para hacer pareja en la zona con Hopkins y Millera para dar un respiro de garantías a Rodilla. Unicaja también se reforzó a conciencia en el segundo año de Maljkovic en el banquillo malagueño. Los cambios fueron sustanciales. Sonko, Abrams, Darren Phillip y Paco Vázquez llegaban a Unicaja que empezó a conceder más protagonismo a dos de sus juniors de oro, Cabezas y Berni Rodríguez. En cambio otros equipos, como Estudiantes o Caja San Fernando, cambiaron poco su plantilla y confiaron en el bloque de temporada anterior. No dio buen resultado y ambos acabarían por debajo de las expectativas. Incluso Imbroda fue cesado a mitad de campaña como entrenador de Caja San Fernando, lo que le abrió las puertas para ocupar el banquillo de la selección española.

Si repasamos la lista de refuerzos abundan los nombres de jugadores extranjeros. La avalancha de fichajes foráneos se vio favorecida por la decisión de la ACB de admitir como comunitarios a jugadores cuyos países tuvieran un convenio subscrito con la Unión Europea. Lituanos, eslovenos, checos o turcos dejaban de ocupar plaza de extracomunitario. Una vuelta de tuerca más a la Ley Bosman, llegaban los comunitarios B. Una medida que no fue del gusto de la Federación ni de la ABP, que sostenían que no era admisible esa norma cuando en Lituania o Turquía, por ejemplo, un jugador español sí contaría como extranjero. El conflicto estaba latente pero cercano a explotar.

Una decisión que cambió todo.

La Liga ACB dio comienzo muy tarde, el 14 de octubre, debido a la participación de la selección española en los JJOO de Sidney que se celebraban en la segunda quincena de septiembre. El fracaso en la cita olímpica supuso el final de la etapa de Lolo Sainz como seleccionador y se alzaron voces pidiendo el relevo generacional para dar paso a los juniors de Lisboa aunque supusiera resultados mediocres los próximos años. Las reflexiones sobre el fiasco en Sidney serían sustituidas por otro tema polémico al comenzar la temporada. El asunto de los comunitarios B acabó estallando en la víspera de la primera jornada. El CSD decretó la nulidad de la decisión tomada por la ACB y los jugadores afectados volvían a contar como extracomunitarios. Una medida que pilló sin tiempo de reacción a Real Madrid, Barça y Tau Cerámica, equipos que contaban con varios comunitarios B. Alinearlos suponía incurrir en alineación indebida y la decisión de apartarlos reducía drásticamente sus plantillas. Los tres equipos consiguieron a toda prisa aplazar sus partidos. El Fuenlabrada-Real Madrid, partido que debía emitir Canal + como el primero de la temporada, fue uno de ellos. Comenzaban las negociaciones para salir de este embrollo. Mientras se tomaba una decisión definitiva se permitió a los equipos afectados alinear un comunitario B por partido. Durante semanas se aplicó esta medida hasta que la decisión final forzó a FEB y CSD a pasar por el aro. Los comunitarios B quedaban permitidos sin restricciones. Las fronteras se reducían dentro del baloncesto español.

Marcha de Seikaly

Fuente: la-logia-negra.blogspot.com

La temporada comenzó con otro arranque fulgurante de Pamesa Valencia. No llegó a los registros de la temporada 1999-2000 pero los resultados eran espectaculares. Venció en sus primeros siete partidos y sólo cosechó una derrota en las primeras doce jornadas. Alston encontró en Valencia las sensaciones perdidas en el Barça la campaña anterior. Incluso tuvo su particular venganza convirtiéndose en el azote de su ex-equipo en la victoria de Pamesa en el Palau Blaugrana (82-92), dejando en evidencia a un Seikaly que no se encontraba cómodo con el juego del equipo azulgrana. Funcionaba todo lo bueno que mostraba el conjunto valenciano un año antes y había conseguido ampliar la rotación para evitar un desplome como el del pasado curso. Los grandes futboleros atravesaban situaciones extrañas. El Barça marchaba firme en Liga ACB, sumando una victoria convincente tras otra, pero en Euroliga marchaba dubitativo en los primeros encuentros, cayendo en casa ante el PAOK y a domicilio contra el Verona de Louis Bullock. Situación opuesta a la del Real Madrid. La lesión de Djordjevic en los primeros instantes del debut europeo contra Olympiakos añadió algún tropiezo de más en la competición liguera pero arrancó con fuerza en Euroliga con tres victorias en los tres primeros partidos. Sin embargo donde las aguas bajaban revueltas era en el equipo azulgrana. Seikaly se destapó con unas explosivas declaraciones en las que cuestionaba el juego de Aíto. Afirmó que si se había fichado a una estrella había que jugar para ella. Desconocía completamente el ideario de Don Alejandro, que priorizaba el colectivo por encima de las individualidades. También su carácter y la facilidad que dispone para tomar medidas drásticas. No le tembló el pulso en apartar al pivot del equipo. Que fuera el fichaje estelar no fue obstáculo para que Seikaly tuviera la cruz puesta a partir de entonces. Acabó rescindiendo el contrato a finales de noviembre y saliendo por la puerta de atrás del club azulgrana. Así las gasta Aíto. La salida de Seikaly, que salió del club rajando de Aíto y calificándole del peor entrenador que había visto, suponía un contratiempo importante, sobre todo porque parecía impensable encontrar otro hombre alto extranjero que ofreciera sus cualidades. No le preocupó al técnico. Tomó una decisión valiente y arriesgada. Los minutos de Seikaly serían para Pau Gasol que pasaba a ocupar el rol del pivot nacido en Líbano. Una decisión que marcó la temporada y el futuro del baloncesto español.

Pau Gasol pide un balón

Fuente: historiadepaugasol.blogspot.com

No le afectó al equipo azulgrana la caída en desgracia de Seikaly. Sumaba triunfo tras triunfo de forma inapelable. Había recuperado el juego colectivo y agresivo que tanto aprecia Aíto. Regresaba el ritmo frenético que imponía Jasikevicius, un puñal en el corazón de las defensas rivales. La acumulación de centímetros y poder físico en el juego interior resultaba abrumador para los pivots contrarios. Pau Gasol progresaba con calma en su nuevo papel. Esperaba el momento adecuado para dar el golpe en la mesa. Ninguno mejor que un Clásico contra el Real Madrid. El 9 de diciembre de 2000 el Palau Blaugrana presenció una auténtica apoteosis. Las bajas de Nacho Rodríguez y Rodrigo de la Fuente no fueron impedimento para que el rodillo se pusiera en marcha. El equipo blanco sólo aguantó en pie un cuarto. A partir de entonces asistió impávido a una exhibición. Pau Gasol ofreció un recital asombroso en la zona, convirtiendo en desvalidos liliputienses a sus defensores. Su inseparable compañero de aventuras, Navarro, le secundó para hacer trizas al Real Madrid que se veía veinte puntos abajo en el tercer cuarto. Sólo Erik Meek se salvó de la imagen de mediocridad e impotencia que emanó su equipo. Scariolo le sentó en los últimos minutos para ahorrarle el suplicio de los minutos de la basura. La euforia era incontenible en el Palau Blaugrana, desbordante por el severo correctivo aplicado a su eterno rival. Los espectadores de Canal+ asistían a una muestra de superioridad irrefutable. El 82-54 final suponía un golpe moral muy duro. No había duda que el Barça marcaba el ritmo. A excepción de la derrota en Sevilla ante Caja San Fernando, que ejerció de matagigantes pese a su irregular temporada, cada partido se convertía en una prueba de abrumadora superioridad culé, del imparable rodillo de su poderosa plantilla.

Apoteosis de Gasol en Málaga.

La marcha imparable del Barça en Liga ACB se trasladó también a la competición europea. Los vaivenes iniciales quedaron superados para aplicar con puño de hierro su dominio. Acabó liderando con holgura su grupo tras conseguir siete victorias consecutivas. El camino se abría para soñar con el ansiado trono europeo que aún se le resistía al equipo azulgrana pero siempre queda espacio para lo imprevisto. Pau Gasol acude a urgencias una noche de enero aquejado de fuertes dolores abdominales. El diagnóstico no ofreció dudas: apendicitis. Operado de urgencia y un mes alejado de las canchas. Un serio problema debido al factor desequilibrante que suponía Gasol aunque el poderío de la plantilla podía compensar su ausencia. En la ACB costaba más sacar adelante los encuentros sin él pero el Barça seguía acumulando triunfos sin el ala-pivot. El mayor inconveniente es que al inicio de febrero comenzaban las eliminatorias de octavos de final en la Euroliga. Su posición de primero de grupo no le ayudó a disfrutar de un cruce plácido. El cuarto del grupo C, con el que se cruzaba el Barça, era la Benetton Treviso. El conjunto italiano había sido el peor parado en el grupo de la muerte de la competición que compartía con cocos como Olympiakos, Real Madrid u Olimpia Ljubljana. Un rival de cuidado con una buena plantilla que mezclaba veteranos contrastados como Naumoski, Marcus Brown, Pittis, Nicola o Isma Santos con jugadores con proyección y emergentes como Garbajosa, Marconato, Bulleri o Nachbar. Por ejemplo, el esloveno decidió solito en la primera fase un partido en el Raimundo Saporta contra el Real Madrid en un último cuarto excepcional. Y sólo tenía 19 años. No tardaron los azulgranas en comprobar la dureza de su rival. No fue capaz de soltarle en todo el primer partido en el Palau Blaugrana. La exhibición anotadora de Marcus Brown pudo con todo el trabajo colectivo del Barça y acabó convirtiendo el partido en un cara o cruz que cayó del lado italiano. 85-86 que obligaba al Barça a vencer en Treviso para forzar el tercer encuentro. No existía mucha preocupación, el Barça estaba perfectamente capacitado para vencer en la cancha del Benettón. Y todo parecía indicar que sería así tras una primera parte primorosa de los de Aíto que dominaban con claridad por 14 puntos al comienzo del tercer cuarto. Pero volvió a quedar espacio para lo imprevisto. Sin que nadie pudiera esperarlo al Barça se le cruzaron todos los cables. Desconexión completa de todo el equipo que desapareció del partido sin más. No sólo no metía una sino que la defensa se esfumó por completo. El bache se transformó en un profundo socavón donde acabó sepultado el equipo azulgrana. Los seis puntos anotados en el tercer cuarto y los 60 encajados en la segunda mitad condenaron a los de Aíto que cayeron con estruendo por 99-82. El favorito, la plantilla más potente del baloncesto europeo acababa en la lona en la primera eliminatoria. Al Barça se le volvía a escapar otra oportunidad de oro. Muchos piensan que con Pau Gasol no hubiera ocurrido este naufragio.

Karnisovas protege el balón

Fuente: lazancadilla.com

Gasol reapareció el partido siguiente del desastre de Treviso, en casa ante Tau Cerámica, pero la enfermería no se quedó vacía. Una lesión de Jasikevicius llevó al equipo azulgrana a buscar un sustituto temporal. El elegido fue Michael Hawkins, un base cumplidor sin más. Un mes antes el club ya había elegido recambio para Seikaly. El veteranísimo Savic, que entrenaba en Barcelona para ponerse a punto tras una grave lesión, ocuparía la plaza vacante en la plantilla. Aíto valoraba que ya conocía la casa y que no pondría un solo problema para ocupar un papel secundario. Las lesiones no supusieron un problema para retomar la marcha arrolladora de victorias abultadas e inapelables. Sólo cometió un desliz en casa ante Estudiantes, que le sorprendió con un recital de triples de Nenad Markovic y las lecciones de oficio en la zona de los hermanos Reyes. Justo en la víspera del segundo objetivo de la temporada, la Copa del Rey que se celebraba a mitad de marzo en Málaga. Esta vez no hubo goteras ni fallos estructurales que evitaran que el Martín Carpena albergará uno de los grandes acontecimientos del baloncesto español. También fue testigo de uno de los grandes momentos de este deporte pero empecemos por el principio. El Barça se presentaba como líder de la Liga ACB y máximo favorito a conseguir el título. Muchos de sus triunfos en la competición liguera los había logrado de forma abrumadora pero no dejó de asombrar el paso arrollador de los azulgranas por la cancha malagueña. En cuartos de final Fuenlabrada asistió impávido al festival de los jugadores de Aíto. 98-76 y que pase el siguiente. Ese era Pamesa Valencia, que se había vengado ante Estudiantes de la derrota en la final de la temporada anterior pero que empezaba a repetir la caída en picado sufrida un año antes. El guion fue calcado en semifinales. Lección avasalladora de velocidad, físico, agresividad, intensidad defensiva, juego colectivo. El equipo valenciano fue un títere en manos del Barça que se plantaba en la final con aún mayor superioridad. 95-69 para infundir el pánico. Todos tenían la sensación que la final podía ser otro paseo triunfal en el que el rival acabara destrozado y hecho añicos.

La otra parte del cuadro se presentó mucho más competida. Al Real Madrid le había tocado la china en el sorteo. Unicaja era el anfitrión y un rival rocoso y duro. Además se había reforzado al inicio de 2001 con los fichajes de Frederic Weiss y el veterano Kenny Miller, viejo conocido en Málaga que había conseguido recientemente la nacionalidad española. La Copa era la ilusión de la afición malagueña que abarrotó el Martín Carpena. Como era de esperar fue un encuentro igualado en todo momento, el típico que se resuelve por detalles. La diferencia la pusieron los bases del Real Madrid. El talento de Djordjevic y un robo de balón de Raúl López dieron el triunfo a los de Scariolo. Resultaría más complicado el debut que el envite de semifinales. El Cáceres había dado la sorpresa de los cuartos de final tras barrer por completo a un desconocido Tau con una exhibición anotadora de Paraíso. No pudo repetir la hazaña ante el equipo blanco que tuvo un partido muy apacible, controlado en todo momento. Meek destrozó la zona del equipo extremeño, se bastó para llevar al Madrid a la final de Copa ocho años después. El equipo blanco llegaba poco menos que como comparsa al partido decisivo. El extraordinario momento del Barça y el precedente del último Clásico no dejaban un resquicio a la sorpresa en los pronósticos. Los hombres de Scariolo casi que tendrían que darse por satisfechos con una derrota digna. Pero el equipo blanco tiró de orgullo para rebelarse contra el destino. En una excelente primera parte consiguió detener el interminable arsenal del Barça. No se conformó con competir, incluso dominó los primeros veinte minutos. Herreros ofreció un recital anotador que permitió al Real Madrid irse siete puntos arriba al descanso. Un escenario imprevisto e imprevisible. Empezaba a tomar cuerpo otra sorpresa histórica como la del quinto partido en la final del Palau Blaugrana. Pero el Barça aumentó su agresividad tras el descanso. Quizá había salido demasiado confiado tras tantas victorias apabullantes. Imprimió una intensidad defensiva que paralizó el ataque rival. Los azulgranas reducían paulatinamente diferencias al amparo de Pau Gasol, cuya enorme figura se acrecentaba con el paso de los minutos. Fue una pesadilla para los defensores, un tormento continuo. Si se colocaba como alero superaba físicamente a rivales diez centímetros más bajos. Si actuaba de ala-pivot aprovechaba sus movimientos y velocidad para deshacerse del defensor. Resultaba infalible, absolutamente incontenible. Gasol daba la vuelta al marcador y encaminaba al Barça hacia el triunfo. El Madrid apeló al amor propio para no venirse abajo. Reapareció la muñeca de Herreros para mantener con vida al equipo blanco. Los triples a la desesperada en el último minuto exigieron al Barça dar todo hasta el final, le obligaron a no fallar. Pero Pau Gasol no era el jugador inseguro en el tiro libre de un año antes. Impecable hasta en esa suerte para llevar al Barça hacia el título.

80-77 que devolvía la Copa del Rey al Barça siete años después de su último entorchado. Pau Gasol lo hizo posible con una actuación de escándalo. 25 puntos con 6/7 en t2, 1/2 en t3 y 12/14 en tiros libres; 5 rebotes, 3 asistencias y 3 robos de balón. Números espectaculares que le convirtieron en el protagonista absoluto, el mejor jugador de la Copa. Su presencia en la selección española ya era algo asumido y superado. La atención iba mucho más allá, hasta el otro lado del Atlántico. Muchos equipos de la NBA tenían subrayado su nombre. Los rumores colocaban a Gasol en una posición privilegiada en el próximo draft. Tomaba forma la posibilidad que se convirtiera en el segundo jugador español en disputar la NBA. Cada día era más real.

Baskonia, a un paso de la gloria.

Ya comentamos anteriormente el descalabro en Treviso que apartó al Barça de la Euroliga en octavos de final. El Real Madrid sí consiguió superar esa ronda tras dar buena cuenta de un endeble Buducnost en el que Tomasevic estuvo demasiado solo. En cuartos llegaba un hueso, la Fortitudo de Bolonia que ya hacía años que se había establecido como uno de los equipos más importantes de Europa. Los Myers, Fucka, Basile, Vrankovic, Anthony Bowie, Eureljius Zukauskas, Galanda o Andrea Meneghin formaban una de las plantillas más poderosas del Viejo Continente. Una brutal exhibición de Fucka, que anotó 34 puntos, decantó la balanza en un choque muy igualado (74-68). Nada que ver con el segundo encuentro en Madrid. El equipo blanco arrolló a un rival desconocido y con una vulnerabilidad insospechada que tiró muy pronto la toalla. El impactante 88-57 final ofrecía esperanzas para dar el golpe en Bolonia pero nada más lejos de la realidad. La historia fue completamente opuesta en el partido decisivo. La salida en tromba del Fortitudo se llevó por delante a un Real Madrid impotente y desarbolado. Fucka pero, sobre todo, Carlton Myers (autor de 41 puntos) sacaron del partido muy pronto a los hombres de Scariolo. Al descanso (52-25) ya estaba el partido resuelto. La pesadilla acabó con un 88-70 que ponía fin a la trayectoria europea del Real Madrid. Los dos grandes futboleros quedaban apartados pronto de la lucha por el título de la recién creada Euroliga pero no habían terminado las opciones de los equipos españoles. Aún quedaba uno en pie que vivió días de ilusión por conseguir un objetivo que parecía inalcanzable.

Plantilla Tau Cerámica 2000-01

Fuente: baskonistas.com

Sin hacer ruido el Tau Cerámica iba haciendo camino en las eliminatorias. Acabó tercero de grupo la primera fase y desde el primer momento tuvo que afrontar un factor campo adverso. La primera piedra en el camino era el Peristeri griego. Alphonso Ford, una bestia anotadora, era el líder indiscutible del conjunto heleno, capaz de ganar partidos él solo. Sobra añadir las dificultades que suponía jugar en Grecia en aquella época, entre ambientes caldeados al límite y arbitrajes surrealistas. Ni la afición helena ni los 41 puntos de Ford impidieron que el Tau se impusiera a domicilio por 79-81. Un sensacional Stombergas fue decisivo tanto en la pista del Peristeri como en segundo partido en el Buesa Arena. Peristeri acabó de los nervios ante la evidente superioridad del equipo vitoriano. Papamakarios fue expulsado tras soltar un balonazo a propósito a Bennett en el último minuto del segundo y decisivo encuentro. 81-68 que daba el pase a cuartos de final donde esperaba otro equipo griego, el temible Olympiakos. David Rivers, Radja, Risacher, Ekonomou, Papanikolau, Iñaki De Miguel,… Una plantilla veterana y compensada para luchar por el título. No amilanó a Baskonia que superó una primera mitad en la que el equipo de El Pireo fue netamente superior. El tercer cuarto fue apoteósico para el conjunto de Dusko Ivanovic que arrolló sin contemplaciones a Olympiakos. Bennett ofreció un clinic de dirección de juego, reduciendo a la nada a Rivers. Victor Alexander superó a todos y cada uno de los pivots locales. El 72-78 suponía un golpe de efecto para llamar la atención del baloncesto europeo pero la demostración de verdadero poder la guardó para el Buesa Arena. Dominio de pe a pa de Tau Cerámica que actuó como un rodillo que aplastó a un Olympiakos impotente. Rivers sufrió la misma tortura ante Bennett que la que infligió a Djordjevic en la final de 1997. Acabó pagando su frustración  al descanso con los árbitros que no escatimaron en pitar técnicas a diestro y siniestro en el túnel de vestuarios. El triunfo fue rotundo, sin vuelta de hoja (98-76). Las semifinales supondrían el final del tríptico griego. AEK Atenas, la otra revelación de la Euroliga, era el sorprendente rival aunque se tratara de un equipo en crecimiento y vigente campeón de la Recopa. Sin embargo su rival no sería el único obstáculo, ni siquiera el más temible.

Jugadores de Baskonia salen corriendo de la pista de AEK Atenas

Fuente: momentosdelbasket.blogspot.com

El primer partido terminó con escándalo. Tau defendía la última posesión con 73-74 en el marcador. Consiguió que su rival se comiera el balón. De hecho Dikoudis lanzó a canasta dos segundos después de finalizar el partido. Anotó pero evidentemente la canasta no era válida. Para todos menos para el árbitro croata Danko Radic, que dio validez a la canasta para asombro e indignación de la plantilla vitoriana, que tuvo que salir a la carrera de la pista para escapar de todos los objetos que caían desde la grada. El teatro de costumbre en una pista griega. El escándalo y la vergüenza regresaban al baloncesto europeo, golpeado de nuevo por los peores males de la anterior década. Tau Cerámica solicitó en su recurso que se anulara la última canasta. Todas estas protestas acababan como papel higiénico para FIBA. La ULEB tenía la ocasión de demostrar que ahora las cosas eran diferentes y enterrar el pasado más oscuro del baloncesto continental. El máximo responsable disciplinario, el portugués José Manuel Meirim, fue salomónico y sólo estimó parcialmente la reclamación. Decretó repetir el primer encuentro y apartó indefinidamente a Radic. No se había repuesto totalmente el daño pero algo se había avanzado. Antes de la decisión de Meirim tenía que disputarse el segundo partido, también en pista griega. La rabia e impotencia acumulada se transformaron en orgullo y determinación para responder en la pista. Tau Cerámica respondió de la mejor manera, ganando en la cancha en otra lección magistral de Bennett que pudo con el acierto exterior de Kutluay. 67-70 que espoleó a los de Ivanovic. Baskonia ya no daría opción. La repetición del primer choque nada tuvo que ver con el bochorno vivido. Los 39 puntos de un Stombergas imparable arrollaron al AEK (65-90). La final estaba a un solo paso. El Buesa Arena se vistió de fiesta para celebrar el pase a la final. La afición vitoriana no se vio defraudada. Kutluay estuvo demasiado solo ante un rival muy compacto y decidido. 76-62 para otro triunfo inapelable que valía el pase a la final. El Tau acariciaba la gloria con las manos. Sólo le separaba de cumplir un sueño inimaginable el equipo más rico y poderoso del Viejo Continente, el Kinder Bolonia. La mítica Virtus que contaba con un arsenal destructor ilimitado. Messina disponía de una selección internacional a su servicio. A jugadores experimentados y de probada valía como Rigaudeau, Griffith. Abbio, Bonora o Sconochini se sumaban jóvenes con una elevada proyección. Los Andersen, Jaric o Smodis ya apuntaban maneras como proyectos de futuro pero si alguien despuntaba con fuerza en ese grupo de formidables promesas ese era el argentino Ginobili, un alero formidable que ya despertaba interés al otro lado del Atlántico. Sin duda había quedado para el final el obstáculo más alto y complicado de eludir.

Oberto y Alexander luchan por un rebote contra Virtus Bolonia

Fuente: baskonistas.wordpress.com

El equipo italiano sólo había cosechado una derrota en toda la Euroliga, en la primera fase ante AEK en Atenas. ¡Y ocurrió en la primera jornada! Estudiantes había doblado la rodilla sin apenas oponer resistencia en octavos de final. Olimpia Ljubljana también cedió por la vía rápida pero el equipo esloveno hizo sufrir de lo lindo a los de Messina en los dos partidos. El Fortitudo tampoco pudo parar los pies a la Virtus en el derbi boloñés de semifinales. Sin embargo el todopoderoso favorito no tardó en descubrir que el Tau sería un escollo muy duro. El PalaMalaguti asistió asombrado a una exhibición del carácter Baskonia. Victor Alexander aprovechó la baja de Griffith en el primer partido para campar a sus anchas en la zona. Bennett hizo cuanto quiso para manejar el choque a su antojo. Foirest acribillaba el aro local desde la línea de tres. Recital en el segundo cuarto que marcó el partido. Incluso la diferencia superó los veinte puntos en la segunda mitad. El Tau iba muy en serio, se negó a quedar reducido al papel de convidado de piedra. El 65-78 supuso un rotundo golpe de autoridad que daba razones para soñar a la afición vitoriana. Pero este varapalo despertó a la bestia. Kinder Bolonia devolvió el golpe con una formidable salida en tromba en el segundo partido. Messina forzó a Griffith, aún renqueante de su lesión pero el pivot americano logró imponer su ley bajo tableros. Un Rigaudeau letal desde el triple decantó el choque en sólo diez minutos. 94-73 que devolvía la autoridad al conjunto italiano pero el Tau había conseguido que la final pudiera resolverse en el Buesa Arena. Sin embargo Ginobili haría trizas las ilusiones de los de Ivanovic en el tercer partido. El alero argentino se convirtió en una pesadilla durante todo el encuentro que llevó por la calle de la amargura a los aleros lituanos de Baskonia. Demostró que era capaz de desequilibrar un partido por sí solo. Bajo el mando de Ginobili la Virtus recuperaba el factor cancha de forma inapelable (60-80). Al Tau sólo le quedaba la opción de forzar el quinto encuentro para buscar una machada histórica en Bolonia. La primera parte del plan funcionó a la perfección. La necesidad y un Buesa Arena abarrotado y volcado con su equipo dieron el plus que necesitaba Baskonia. La sabia dirección de Bennett y el acierto de un Timinskas que no falló un solo tiro de campo permitieron al equipo vitoriano dominar con claridad. En cuanto la diferencia llegó a los veinte puntos en el tercer cuarto los hombres de Messina bajaron los brazos y velaron armas para el quinto y definitivo partido en el PalaMalaguti. El 10 de mayo tenía una cita el Tau con el momento más importante de su historia, el asalto al trono europeo. Sin embargo se vio en todo momento a merced de los hombres de Messina que dominaron el partido desde el inicio. El Tau suficiente tuvo con aguantar y hacer la goma para llegar vivo hasta el final pero el choque se desarrollaba como quería la Virtus. Un triple de Smodis, que aún no disponía de la buena mano que le caracterizó durante su carrera, a dos minutos del final tumbó definitivamente al Tau que acabó claudicando por 82-74. La nueva Euroliga estrenaba campeón con la Kinder Bolonia pero los hombres de Ivanovic cayeron con honor. La Virtus compartiría el trono continental con Maccabi, campeón de la casi clandestina Suproliga que apenas tuvo repercusión y seguimiento en España.

Fuente: encestando.es

Sin embargo otro equipo español sí pudo hacer realidad sus sueños europeos. Unicaja conseguía el primer título de su historia al imponerse en la Copa Korac. El equipo malagueño no encontró rival en la tercera competición de la FIBA. El Hemofarm serbio fue un títere en manos del conjunto de Maljkovic que destrozó la final con un inapelable 77-47 en Málaga. La vuelta en tierras serbias se había convertido en un trámite para disfrutar de un momento que cambió la historia de Unicaja. Fue el primer éxito que abría la etapa más brillante del club malagueño.

El irresistible camino hacia las estrellas.

Finalizado el capítulo europeo daba comienzo el tramo final en la competición doméstica. La holgada ventaja del Barça le permitió relajarse un poco en las últimas jornadas ligueras. Incluso Aíto se puedo permitir en el Clásico disputado en el Raimundo Saporta el farol de alinear de inicio a su quinteto más flojo. La sobrada le costó acabar el primer cuarto 17 abajo e hipotecar el partido. Le permitió un pequeño desquite al eterno rival (89-77) en un encuentro en el que un enfermo Pau Gasol, aquejado de casi 39º de fiebre, no podía ni con su alma. Sin embargo el liderato azulgrana no corrió peligro alguno y quien estuvo a punto de complicarse la vida fue el Real Madrid. Dos derrotas a domicilio ante Pamesa y Gran Canaria le obligaban a ganar en casa al Tau en la última jornada para terminar segundo la Liga Regular. Los hombres de Scariolo tuvieron que sudar la gota gorda y tirar de bloque para responder a un Stombergas desatado en el tiro y un Oberto dominador en la zona. El 86-84 supuso mantener la segunda plaza y un respiro para la afición blanca. Una derrota hubiera supuesto bajar a la cuarta plaza, superado también por Unicaja, y la condena de cruzarse con el Barça en semifinales. Finalmente los emparejamientos de cuartos de final serían los siguientes: Barça-Forum Valladolid, Real Madrid-Fuenlabrada, Tau Cerámica-Estudiantes y Unicaja-Pamesa Valencia.

El Barça no tuvo problema alguno para despedazar sin piedad al Forum, que sólo presentó batalla en el tercer encuentro en Valladolid. El derbi madrileño se recordará por varios detalles. Los triples desde medio campo de Raúl López y Milic en los partidos disputados en el Raimundo Saporta. La trifulca entre Struelens y Salva Guardia en el segundo encuentro que supuso la expulsión de ambos y la inquina permanente de la afición madridista hacia el pivot valenciano. El duelo de pistoleros desde la línea de tres entre Ferrán López y Raúl López en Fuenlabrada que acabó decidiendo el base de Vic en el último segundo. Mucha anécdota para otra eliminatoria liquidada por la vía rápida. Las otras dos eliminatorias calcaron el guión. Unicaja y Tau cedieron el factor campo en el segundo partido pero cerraron las series con solvencia imponiéndose en los dos encuentros a domicilio. Los cuatro favoritos pasaban a semifinales pero la marcha arrolladora del Barça no encontró obstáculo en la siguiente ronda. Unicaja no pudo hacer nada contra el intenso ritmo impuesto por Jasikevicius y la febril capacidad anotadora de los azulgranas. Maljkovic, todo un maestro del baloncesto control y los partidos farragosos, no encontró medios para evitar que su equipo encajara 96 puntos de media por partido ante el Barça. Para colmo, Pau Gasol seguía ampliando y apuntalando su infinita colección de recursos. La pareja que formó con Dueñas en la zona generó pánico a todo el que se acercaba. Nadie ponía en duda que Europa se le estaba quedando pequeña demasiado rápido a Gasol. Un factor diferencial como argumento para dejar en la cuneta a Unicaja en tres partidos. Abrumadora e innegable la superioridad del Barça que esperaba tranquilo el rival en la final. Tendría que esperar sentado porque la otra semifinal fue realmente dura.

El Real Madrid comenzó la semifinal con el pie cambiado. Como se acostumbró a hacer en la Euroliga, el Tau golpeó primero a domicilio. De la mano de un pletórico Victor Alexander que campó por sus respetos en el juego interior el equipo vitoriano dominó el primer encuentro con solvencia (72-81). Exigencia máxima para el Madrid que no podía fallar en el segundo partido. Struelens se tomó la revancha en la batalla por la zona. Superó a Alexander e hizo su trabajo y el de Meek, que hacía semanas que ni estaba ni se le esperaba. Sin embargo Scola lideró una reacción que llevó el partido a un final de infarto. Corchiani falló el tiro que pudo forzar la prórroga (65-63) y la eliminatoria se marchó a Vitoria igualada. Pero un escenario muy favorable para el Tau no tardó en virar en contra de sus intereses. El Madrid tiró de oficio para solventar con comodidad el tercer partido en el último cuarto (66-76). A Scariolo le funcionó todo lo que no le daba resultado en las últimas semanas. Djordjevic, que había perdido su puesto en el quinteto inicial en favor de Raúl López, recuperó el acierto en el triple. Meek volvió a dar señales de vida mucho tiempo después. Aún parecía recuperable para la causa. Struelens se impuso de nuevo a un Alexander apagado y apático. Sorprendía que el pivot vigoroso de una semana antes pasara a esta versión deficiente pero mayor asombro produjo su marcha del equipo, sin despedirse siquiera, en la víspera del cuarto partido. Falta total de profesionalidad del pivot que metía en un brete al Tau que acusó este golpe durante muchos minutos. El Madrid estaba ya casi pensando en la final cuando dominaba por 14 puntos mediado el tercer cuarto pero en el peor momento apareció el carácter del Baskonia con un protagonista que cambió todo. Foirest agarró el fusil para destrozar el aro madridista con un triple tras otro. Una alocada racha de triples sin fallo del jugador galo que puso en pie al Buesa Arena. El Madrid encajó fatal este golpe y cayó en barrena hasta desplomarse con estruendo en un último cuarto nefasto (95-74). La solución a la eliminatoria estaría en Madrid. Los hombres de Scariolo no querían sorpresas desagradables y controlaron con comodidad los tres primeros cuartos. Struelens mantenía a raya a la pareja argentina de pivots, Oberto y Scola. Herreros emuló a Foirest para destrozar la defensa rival desde el perímetro. Nadie esperaba que el francés volviera a aparecer otra vez para cambiar el rumbo del encuentro, dos partidos seguidos con una racha demoledora en el tiro de tres parecía impensable. Pero ocurrió. Foirest apareció en el último cuarto para rememorar el irresistible acierto del cuarto partido. Otra sucesión de triples que igualó el partido y llevó la angustia y los nervios a la afición madridista, reflejados por ejemplo en mis primas que aparecieron en la retransmisión de Canal+ unas cuantas veces esa noche. Pero esta vez la remontada no llegaría a buen puerto. Con 73-71 en el marcador a falta de 14 segundos, Stombergas se tira al suelo por un balón sin dueño. Los árbitros le pitan pasos por deslizarse ante las protestas de Ivanovic y toda la plantilla vitoriana. Una decisión dudosa pero difícil de arbitrar. Querejeta montó en cólera y en los micrófonos de Canal+ comparó la acción con el gol mal anulado a Rivaldo en el Bernabeu en el Clásico de esa misma temporada. Exageración propia de un Querejeta que siempre se ha caracterizado por considerar un buen arbitraje el que le beneficia. Los tiros libres le daban la victoria al Real Madrid por 76-71. Había salido indemne de un duelo muy duro pero en la final le esperaba la temible bestia azulgrana.

Como el año anterior el favoritismo del Barça era incuestionable en los medios. Más si cabe debido al nivel, poder físico y estado de forma de su plantilla, aderezados por el desequilibrio que origina siempre Gasol. El Real Madrid estaba ante otro reto colosal, aún mayor en esta final. La diferencia de potencial del bloque volvió a quedar de manifiesto en el primer partido. El Madrid fue inferior en todas las posiciones, siempre a rebufo de un rival que controlaba el devenir del partido a su gusto. Sólo Herreros destacó en un equipo blanco en tono menor por obra y gracia del enorme despliegue de facultades del Barça y su intachable equilibrio entre el juego interior y exterior. 81-73 que suponía un respaldo para el equipo azulgrana. El mismo argumento se daría en el segundo partido. El Barça se movía cómodamente cerca de los diez puntos todo el partido. Gasol y Dueñas suponían una muralla infranqueable pese a los esfuerzos de Struelens. Jasikevicius se convirtió en una pesadilla para un Djordjevic superado y asfixiado por la defensa azulgrana. Parecía que el serbio se había hecho viejo de repente. El contraste de la estrella emergente y la que se estaba apagando. Mucho mejor Raúl López que inició una reacción a la desesperada en el último cuarto. Logró estrechar el marcador pero no bastó para amenazar el triunfo culé. Un amago de trifulca en el último minuto mostró la frustración madridista. 80-77 que suponía el 2-0, sinónimo de situación irreversible en los playoffs de la ACB. Las victorias del Barça no habían sido por diferencias abultadas pero la sensación de control absoluto era innegable. Al equipo blanco sólo le quedaba alargar la serie, caer con honor. Salió al tercer partido dispuesto a que la final durara un encuentro más pero el Barça se encontraba agazapado, esperando su momento. Un invitado inesperado, Savic, ganó la partida a los pivots madridistas en el segundo cuarto en su último servicio vestido de azulgrana. Si el último jugador de la rotación del Barça creaba tantos problemas nada bueno le podía esperar al Madrid. Sobre todo porque el más peligroso estaba pletórico, sentando cátedra en el Raimundo Saporta con sólo 21 años. Pau Gasol apareció en todas las facetas y en todas partes. Los aleros del Real Madrid eran desbordados por un jugador mucho más alto. Los ala-pivots no podían defender a un jugador más rápido y de movimientos precisos y elegantes en la zona. No había antídoto para este veneno. Los detalles definían la madurez deportiva de Gasol. Fue capaz de botar la bola en el suelo para no tratar de levantarse e incurrir en pasos. Sixto Miguel Serrano no paró de elogiar este gesto como prueba de concentración total. La segunda parte fue una larga agonía para un Madrid inferior, sometido por la ley de Gasol. Una jugada sirvió de perfecto ejemplo de su impacto. Atrapó un rebote bajo su aro, recorrió toda la pista botando el balón sin que nadie pudiera frenarle y finalizó con un soberano mate. Dominio absoluto de todo y contra todos. Ante una demostración así claudicar era inevitable. El 84-96 final suponía el triunfo definitivo. El Barça se proclamaba campeón de Liga sin perder un solo encuentro en los playoffs. Pero aún más espectaculares fueron las cifras de Pau Gasol en el tercer partido que cerraba la final. 22 puntos, 10 rebotes, 4 asistencias, 3 robos, 37 de valoración. Sin palabras.

Pau Gasol saluda a David Stern

Fuente: leyendasdelbaloncesto.com

Eduardo Portela entregó el trofeo en el túnel de vestuarios como medida de precaución tras los incidentes de la final de la pasada temporada. No hubo necesidad. La afición madridista se marchó en silencio, resignada ante la irrefutable superioridad de su eterno rival. El viejo pabellón de la antigua Ciudad Deportiva había visto pasar a los mejores jugadores europeos durante décadas. Incluso presenció imágenes para el recuerdo como el tablero destrozado por Sabonis en un torneo de Navidad. Pero nunca había sido testigo de una demostración semejante de un jugador español. No quedaban dudas, Europa se le había quedado pequeña a Gasol. No le quedaba más que aprender en el baloncesto continental con sólo 21 años. El salto a la NBA era inminente e inevitable. Sólo quedaba conocer el puesto del draft en el que saldría elegido. Todas las previsiones señalaban que ocuparía un puesto de privilegio. Nunca antes en España se siguió con tanta atención la elección de los novatos en la liga más poderosa del mundo. Gasol fue elegido en el número 3 por Atlanta Hawks. Ningún aficionado en España pudiera pensar un año antes que algo así fuera posible pero era real. Ahora lo que nos preguntamos todos es por qué Kwame Brown y Tyson Chandler fueron elegidos antes. El puesto número tres le aseguraba un salario más que suficiente para pagar los 500 millones de pesetas de su cláusula de rescisión. Atlanta Hawks traspasó inmediatamente a Pau Gasol a Memphis Grizzlies a cambio de Abdur-Rahim. Entonces muchos periodistas en Estados Unidos consideraron la operación una decisión arriesgada de los Grizzlies y de futuro incierto. 16 años después nadie se acuerda de Abdur-Rahim mientras que Pau Gasol se hizo un hueco en la historia del baloncesto. A partir de entonces nada sería igual. Ni para Pau Gasol ni el baloncesto español. Había comenzado el viaje hacia las estrellas.

Próximo capítulo: Esplendor en Vitoria.

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1 Comment on "BALONCESTO CODIFICADO (II): E.T. aterriza en España"

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4 months 14 days ago

Enhorabuena por otro magnífico artículo, @Perdi! Por culpa del baloncesto codificado mis únicos recuerdos de esta temporada son los highlights en la sección de deportes de las noticias de las maravillas que Pau Gasol hizo en las finales de copa y de liga.

De todos modos, resultaba entonces imposible preveer que ese jugador espigado nos daría dos platas y un bronce en los Juegos Olímpicos, un oro mundial, tres oros europeos y sería protagonista de finales NBA entre Celtics y Lakers, tendría dos anillos y habría participado en varios all-star. Hasta escribir esto da vértigo.

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