LOS MEJORES DE 2016: Polideportivo. Barras y estrellas en Río.

Michael Phelps Rio 2016

2016, año olímpico. Siempre que nos remitimos a un año de cita olímpica toda la atención deportiva recae en el mayor acontecimiento del mundo del deporte. Todos los balances y resúmenes se centran en lo que ocurre en las más de dos semanas que transcurren los JJOO. Río de Janeiro se convirtió en el foco de atención de la cita que ha abarcado casi todo en el deporte mundial este 2016. Una edición que despertó numerosos recelos por la falta de estabilidad política y social en Brasil, retrasos en las instalaciones, sobrecostes y escepticismo sobre la capacidad organizativa de la ciudad brasileña. La exclusión de Rusia y otros países del Este en algunos deportes (especialmente sonada fue el veto a Rusia en atletismo) debido a escándalos de dopaje masivo tiñó de polémica las semanas previas. Se aventuraba poco menos que un desastre. Problemas hubo y fueron innegables aunque la organización pudo salvar la situación con dignidad pero sin alardes. Estuvo lejos de la espectacularidad y minuciosidad de Pekin o la enorme influencia de la cultura pop británica de Londres pero consiguió que los JJOO se disputaron con normalidad. Tampoco ayudó la escasa tradición polideportiva de Brasil, con demasiado apego a un monocultivo futbolero que bien conocemos en España. En ocasiones el aspecto de las gradas en muchos deportes resultó desangelado. En resumen, una cita de aprobado pero sin destacar.

simone-biles-rio

Fuente: juegosyolimpicos.com

El balance deportivo extrae la innegable hegemonía de Estados Unidos en el mundo del deporte. La enorme sombra de China le persiguió en las anteriores citas olímpicas pero en Río no hubo lugar a dudas. Durante los meses previos a los JJOO había ciertos recelos sobre la actuación de la delegación estadounidense. En natación corría serio peligro su lugar de privilegio debido a los resultados en los últimos campeonatos y la aparente falta de relevo de las grandes figuras que ya entraban en años. El atletismo en Estados Unidos tampoco vivía su mejor momento, relegados sus velocistas por Usain Bolt y sus compatriotas y sin encontrar demasiadas alternativas en otras especialidades. Sin embargo llegó la cita cumbre y los deportistas estadounidenses compitieron a un nivel admirable. El dominio en la natación resultó abrumador, tanto como las exhibiciones de Katie Ledecky sobre la piscina a golpe de record mundial. Michael Phelps regresó para poner el broche de oro a la carrera del deportista más laureado en los Juegos Olímpicos. A su estela surgieron unos jóvenes (Ryan Murphy, Simone Manuel, Maya Dirado, Lilly King,..) capaces de pelear por todo. En atletismo lograron un resultado sensacional. No pudieron con Bolt nuevamente (y en el horizonte aparece amenazador el joven canadiense De Grasse como heredero al trono de la velocidad) pero recuperaron el oro olímpico en feudos tradicionales como el peso o la longitud o un triplete en los 100 vallas. Incluso lograron el oro en el 1500 (en una carrera lenta hasta el sonrojo) y medallas en pruebas de fondo. El dominio en la gimnasia femenina fue incontestable. Un equipo de ensueño liderado por uno de los mayores prodigios que ha dado la gimnasia artística, Simone Biles. Gracia natural y tren inferior portentoso para dominar con puño de hierro y hacer historia. Liderazgo indiscutible y abrumador en los pilares olímpicos para gobernar el mundo del deporte. Tanta superioridad como la demostrada por sus equipos de baloncesto o la selección femenina de waterpolo. La capacidad competitiva del deportista estadounidense no admite discusión alguna. Muchos de los grandes héroes en Río de Janeiro llevaban las barras y estrellas aunque no fueron los únicos. El nivel global en natación y atletismo fue excelente. La húngara Hosszu apeló a su versatilidad para convertirse en una alternativa a Ledecky en el trono de la natación femenina. Adam Peaty y Sarah Sjöstrom sumaron elegancia y contundencia para establecer nuevas marcas mundiales en la braza y mariposa, respectivamente. Sobre el tartán se vivieron días inolvidables. Usain Bolt no se acercó a sus mejores marcas pero se llevó tres medallas de oro más en la que fue su última participación olímpica. Sólo nos queda disfrutar de él en la recta final de su carrera deportiva. El sudafricano Van Niekerk destrozó en los 400 metros el record de Michael Johnson que parecía inalcanzable. La etíope Almaz Ayana batió el de 10000 metros tras una exhibición portentosa en la que hundió a Vivien Cheruiyot y Tirunesh Dibaba. Cerca se quedó en los 3000 obstáculos Ruth Jebet tras otra carrera para el recuerdo aunque días después logró su objetivo. La polaca Anita Wlodarczyk demostró que nadie le tose en el martillo con otro record mundial para su colección. Sin duda, una cita olímpica para el recuerdo en los deportes que sostienen el mayor peso en los JJOO.

Usain Bolt celebra triunfo en Rio

Fuente: lamaximaradio.com

La actuación española estuvo en la tónica de las últimas ediciones. No se cumplieron las previsiones pesimistas que sembraron los recortes en ayudas en el último periodo olímpico ni una primera semana donde la cosecha fue escasa. En los últimos días llegó el goteo constante de metales que dejó la cuenta en 17. Una menos que en Londres pero con mayor carga cualitativa debido a los 7 oros logrados, que superan los tres de la anterior cita. Un resultado que colocó a España 14ª, tanto en el medallero como el sistema Perdi-Rosschak, que le confirma como una potencia media en el deporte mundial. Sin embargo aún hay un trecho que le separa de los grandes países de nuestro entorno, con los que tanto les gusta compararse a los dirigentes. Alemania y Francia siguen claramente por delante. Italia, pese a su gradual descenso, también sigue mirando por encima del hombro. Ya no hablo de Gran Bretaña que se ha convertido en una superpotencia deportiva, mejorando incluso los resultados logrados en Londres. Toda una lección de poderío basada en los buenos resultados en los pilares olímpicos y la especialización, alejada de la versatilidad y diversificación de Francia o Alemania. Aún hay problemas que solucionar para dar el salto definitivo. La diferencia entre los grandes referentes y la clase media de deportistas aún resulta casi abismal. El deporte español se sigue nutriendo de un puñado de fueras de serie que marcan la diferencia. El carácter, ambición y competitividad de los Rafa Nadal. Pau Gasol, Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Saúl Craviotto o Carolina Marín tienen pocos imitadores. Se mejoró el resultado en los pilares olímpicos (aunque la gimnasia es un erial) pero gracias al talento de Mireia Belmonte y Orlando Ortega y la constancia y veteranía de Ruth Beitia (primera atleta española en lograr un oro olímpico). El nivel medio fue bajo, abundando las malas actuaciones y la falta de combatividad. Salvo excepciones como la de Joan Lluis Pons en natación o Bruno Hortelano (la gran sensación de la velocidad española) y Sergio Fernández en atletismo, no se da la talla. La sensación que da es que muchos se toman su participación como un premio y objetivo cuando todos los rivales van a saco. Un defecto al que no se pone remedio y eso que hay espejos en los que fijarse. Carolina Marín es uno de los mejores ejemplos. Dijo al llegar a Río que estaba allí para ganar el oro y no le valía otra cosa. No paró hasta lograrlo con todo merecimiento. Por algo es un referente a nivel mundial que está marcando una época en el badminton, al que ha sacado del más oscuro ostracismo en España con sus logros. Tampoco todo es para tirarse de los pelos. Ahí están Marcus Walz (llamado a ser el heredero de David Cal como gran referente del piragüismo español en la próxima década), Carlos Coloma, los taekwondistas o las chicas de la rítmica para demostrar que hay deportistas que sorprenden o saben competir cuando toca sin que nadie repare en ellos más que cada cuatro años. Deportistas de especialidades que se han convertido en fructíferos caladeros que se deberían cuidar y no caer en el olvido. Por desgracia abundan los ejemplos de mala gestión y falta de estrategia por falta de atención o interés. El ejemplo de la vela, que se quedó sin medallas, es palmario y sangrante. Aún quedan aspectos por pulir para mirar a los ojos a las grandes potencias europeas. Y no siempre los equipos van a salvar el tipo. En Río, donde se batió el número de equipos españoles participantes, sólo las dos selecciones de baloncesto lograron metal. El resto de la participación se dividió en actuaciones dignas o en lo esperado como las dos selecciones de rugby (una gesta que acudieran ambas) y hockey hierba, el infortunio del waterpolo masculino o el balonmano femenino (que atraviesa un final de etapa como se vio en su discreto Europeo) y el triste estancamiento de un equipo joven y talentoso como el de waterpolo femenino. Capítulo aparte merece el equipo masculino de balonmano que pegó un patinazo histórico en el Preolímpico que quedó fuera de los JJOO y emborronó el subcampeonato europeo logrado en enero. Una renovada Alemania le privó del primer título europeo que otorgaba un pasaporte a Río. Una segunda parte nefasta ante Eslovenia y un lanzamiento de siete metros de Suecia en los últimos segundos del final llevaron al balonmano español a un retroceso de 40 años.

Mireia Belmonte oro en 200 mariposa

Fuente: elespanol.com

Fuera de los Juegos Olímpicos el gran acontecimiento polideportivo estuvo en la cita con la Ryder Cup. 2016 fue un año histórico para el golf debido a su regreso al movimiento olímpico. En el sencillo recorrido de Río, el británico Justin Rose se convirtió en el primer campeón olímpico en la vuelta del golf olímpico. La mítica surcoreana Inbee Park se subiría en lo más alto del podio en categoría femenina. Pero con el otoño llega la cita más pasional del golf mundial, el enfrentamiento entre Europa y Estados Unidos que ocupa un lugar de honor en el Olimpo del deporte. Europa defendía el trofeo en Minnesota. Darren Clark, capitán europeo, llevó un equipo repleto de novatos, de nombres nuevos sin experiencia en la Ryder y con bagaje aún escaso en los majors. El torneo comenzaría del revés. El 4-0 estadounidense en los primeros foursomes supuso un golpe que condicionó todo. Europa tuvo que luchar a contracorriente desde entonces. Muchos de los nuevos naufragaron. Sólo el belga Pieters y Rafa Cabrera-Bello, que demostraron ser jugadores con un potencial innegable para la Ryder Cup, estuvieron a la altura. Ni siquiera Danny Willet, ganador del Masters de Augusta, escapó a la presión de su debut. Un veterano como Lee Westwood demostró estar pasado de rosca. Demasiados problemas que mantuvieron siempre por debajo a los europeos pese al empeño y carácter que puso Rory McIlroy, siempre desafiante con el público estadounidense que no paraba de increparle. Fue el contrapunto a un desatado Patrick Reed que representó el orgullo yankee mejor que nadie. Ambos disputarían uno de los partidos del tercer día, el duelo entre los líderes de facto de cada equipo. Reed acabaría imponiéndose en el hoyo 18 en un duelo vibrante en el que saltaron chispas. Supuso el golpe definitivo. Los veteranos estadounidenses en superar uno por uno a los bisoños jugadores europeos que iban cerrando jornada. Los jugadores españoles se salvaron de la quema. Rafa Cabrera-Bello redondeó un gran estreno imponiéndose con solvencia a Jimmy Walker, ganador del US PGA. Sergio García disputó uno de los mejores partidos de la historia de la competición contra Phil Mickelson, un duelo de birdies, de golf al más alto nivel que se recordará durante mucho tiempo. El empate fue un justo resultado a un partido histórico. Sin embargo el marcador final fue de todo menos igualado. 17-11 para Estados Unidos que venció con justicia y contundencia. Davis Love III formó un equipo que funcionó de maravilla. Ni siquiera necesitó que estuviera a su nivel Jordan Spieth, que decepcionó durante el torneo. Quedaron en evidencia los numerosos errores de Clarke y los defectos de un bloque inferior al estadounidense. Huele a cambio de ciclo en el golf europeo y no pinta que sea positivo.

Patrick Reed

Fuente: bleachrreport.com

Como cada año no me olvido del repaso a los deportes de invierno. La Copa del Mundo de esquí tuvo dos claros dominadores. El control en la disciplinas técnicas le sirvió al austriaco Marcel Hirscher su quinto título consecutivo en la general. Sin duda se trata del esquiador más regular en la actualidad, posiblemente el referente. Sólo le queda un oro olímpico para terminar de completar el círculo. En categoría femenina la vencedora del globo de cristal fue la suiza Lara Gut, que además se impuso en la general de supergigante. Primer título de la helvética que demostró ser la esquiadora más completa de la temporada, superando claramente a Lindsay Vonn que tuvo que conformarse con la general de descenso. La Copa del Mundo de saltos de esquí alumbró el definitivo ascenso al trono del esloveno Peter Prevc tras varios años al acecho. La guinda la puso con un apabullante triunfo en el prestigioso Cuatro Trampolines donde se quedó a un paso de hacer pleno. Sólo se le resistió Oberstdorf, la primera parada del torneo, para completar una temporada histórica. El esquí de fondo sigue siendo el chiringuito particular de Noruega. Martin Johnsrud Sundby y Therese Johaug amplían el abrumador dominio del esquí de fondo noruego con sus victorias en la general de la Copa del Mundo. Los tres primeros clasificados en cada categoría eran de Noruega así que todos se pueden imaginar que va para largo la hegemonía del país nórdico en uno de sus deportes fetiche. No ocurre lo mismo en el biathlon donde los franceses les están mojando la oreja últimamente. Martin Fourcade y Marie Dorin-Habert se convirtieron en una seria molestia para el equipo noruego en los Mundiales de 2016 celebrados en Oslo, incluido al legendario Ole Daen Bjoerdalen que aún sigue dando guerra y recolectando medallas. Un serio golpe en su propia casa. Para el deporte español el momento estelar del deporte invernal estuvo en el Mundial de patinaje artístico celebrado en Boston. Javier Fernández defendía el título logrado en 2015, una misión realmente complicada habida cuenta que el japonés Hanyu estaba en un momento muy dulce, batiendo records de puntuación como si tal cosa. La victoria del nipón parecía inevitable tras un programa sublime en el que rozó la perfección técnica dentro de un ejercicio realmente bello. La ventaja ya era sensible sobre Javier Fernández pero en el programa largo Hanyu estuvo correcto pero no sublime. Casi terrenal para el enorme potencial del japonés que dejaba una puerta abierta al vigente campeón. Javier Fernández debía realizar la actuación de su vida. Lo hizo. No erró en ninguna ocasión, alcanzando la excelencia en un ejercicio lleno de riesgo, como le permite un físico portentoso. Su expresividad y desenfado sobre el hielo le concedieron el favor del público que no paró de vitorearle. Lo tenía en el bolsillo, ni más ni menos. También a los jueces que no dudaron en darle el primer puesto con 314’93 puntos, su mejor marca personal. El primer título para Javier Fernández era una gesta. Un patinador de un país sin tradición alguna en el patinaje artístico campeón del mundo era una novedad impactante en este deporte. Que lo consiguiera dos veces seguidas, derrotando a todo un prodigio como Hanyu, es una heroicidad sin precedentes. Javier Fernández ya es icono dentro del deporte español. Ha situado a España en el mapa del patinaje y ha conseguido potenciar la atención por este deporte a límites casi inimaginables. Sus exhibiciones ya son todo un éxito de público, capaz de llenar incluso el Palacio de Vistalegre. Otro pionero que ha significado un antes y un después en un deporte casi marginal en España.

Javier Fernández campeón mundial 2016

Fuente: 20minutos.es

Mejor deportista polideportivo masculino 2016

  • Michael Phelps (natación) (67%, 4 Votes)
  • Wayde van Niekerk (atletismo) (17%, 1 Votes)
  • Peter Prevc (saltos esquí) (17%, 1 Votes)
  • Usain Bolt (atletismo) (0%, 0 Votes)
  • Max Whitlock (gimnasia) (0%, 0 Votes)

Total Voters: 6

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Mejor deportista polideportivo femenino 2016

  • Simone Biles (gimnasia) (50%, 3 Votes)
  • Carolina Marín (badminton) (50%, 3 Votes)
  • Almaz Ayana (atletismo) (0%, 0 Votes)
  • Katie Ledecky (natación) (0%, 0 Votes)
  • Danuta Kozak (piragüismo) (0%, 0 Votes)

Total Voters: 6

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Mejor equipo polideportivo 2016

  • Selección Dinamarca balonmano masculino (50%, 3 Votes)
  • Selección Argentina hockey hierba masculino (33%, 2 Votes)
  • Equipo ruso natación sincronizada (17%, 1 Votes)
  • Selección USA waterpolo femenino (0%, 0 Votes)
  • Equipo estadounidense Ryder Cup (0%, 0 Votes)

Total Voters: 6

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2 Comments on "LOS MEJORES DE 2016: Polideportivo. Barras y estrellas en Río."

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3 years 9 months ago

Mi voto no se contabiliza, no sé porqué: Van Niekerk, Ledeckie, Waterpolo USA (porqué no Serbia masculino?) y

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