CINE USA 2012, EL RELEVO PUEDE ESPERAR

Moonrise Kingdom de Wes Anderson (Bruce Willis, Edward Norton, Bill Murray, Frances McDormand)

Los Oscars de 2013 han puesto de manifiesto la situación de transición que vive el cine norteamericano. La vieja generación de los 70 (Coppola, Spielberg, Scorsese, Lucas…), que renovó y revitalizó Hollywood está en lenta retirada, pero se resiste a desaparecer, mientras que las nuevas generaciones, porque no es una sola, no acaban de tomar el relevo por diferentes razones. ¿Qué cineastas forman estas nuevas generaciones que todavía no han dado el salto definitivo? Está el relevo natural, ordenado, brillante y concienciado, respetuoso con la tradición y la jerarquía que representa el grupo formado por George Clooney (como figura principal y aglutinadora), Ben Affleck, David O. Russell, Tony Gilroy y otros próximos como Jason Reitman o Alexander Payne. Cineastas responsables, no hacen films de gran presupuesto -50, 60 millones de dólares algo nada desorbitado en USA-, y se muestran preocupados por hacer un “cine actual”, que refleje los problemas que acucian al norteamericano medio: las nuevas relaciones socioeconómicas (The company man, Up in the air..), los cambios en la estructura familiar (Los descendientes, El lado bueno de las cosas) las libertades básicas (Buenas noches, buena suerte, Michael Clayton), los fallos del sistema político norteamericano, ya sean interiores (Los idus de marzo) o en su problemática política exterior (Argo, Syriana, Tres reyes..). Su actividad es variada, escriben, actúan, dirigen, producen, solos o en colaboración, aparecen como modernos tycoon que conocen bien todos los entresijos del sistema en el que operan, y por lo tanto se mueven dentro de él, y también en su periferia, como pez en el agua. Los vemos  perfectamente naturales en vaqueros pisando el pasillo nevado de Sundance, como  de rigurosa etiqueta en la alfombra roja de los Oscars. Son guapos, listos, liberales, comprometidos y solidarios. No han hecho todavía una obra inflatable water slide maestra, pero eso no les agobia; como buenos discípulos de una generación gloriosa a la que admiran (veáse la dedicatoria especial de Affleck a un despojado Spielberg en los Oscars) respetuosos con la tradición, se miran en el cine del new deal de Capra o en el político de los años 60-70 (Lumet, Pakula., Pollack..),  nada de experimentalismos ni de subgéneros que se puedan reivindicar; cine sólido y sensato destinado a un público adulto y siempre, por encima de todo, amparado en  la gloriosa tradición del cine liberal norteamericano. El futuro, y ellos lo saben, les pertenece.

Por otro lado tenemos una generación iconoclasta, heterodoxa, brillante, y a veces excesiva que se define independiente pero que no hace ascos a los oropeles de las grandes galas  o que marcan, inteligentemente, las distancias, siguiendo el ejemplo de algunos de sus ídolos, como Terence Malick. Cineastas que no tienen el menor interés en ocupar el trono de nadie, aunque eso sí no les disgusta que se les tenga en cuenta y, sobre todo, quieren ser tomados en serio como artistas. A diferencia de la anterior, esta generación no forma un grupo definido, no comparte los mismos gustos e inquietudes, funcionan como francotiradores orgullosos de ser, algo muy norteamericano, “rabiosamente individualistas”. Son los Quentin Tarantino, David Fincher, Paul Thomas Anderson, Christopher Nolan, o Wes Anderson, creadores desiguales, capaces de lo mejor y lo no tan bueno, aunque siempre interesante. Herederos del cine de barrio y televisivo en el que se criaron juntas de manera desordenada y a veces caótica el spaguetti western con el cine clásico de los 50, el cine B de siempre, el de artes marciales o, el de otros  heterodoxos antiguos y modernos (de Nicholas Ray a Jim Jarmusch o los hermanos Coen). Dotados para ir del thriller (Reservoir dogs, Pulp fiction, Seven) al blockbuster,(Batman),, del cine bélico (Malditos bastardos) a la comedia ( Los tannenbaum, Magnolia, Moonrise kingdom), o a las referencias literarias (Pozos de ambición, El club de la lucha, El curioso caso de Benjamin Button). Amantes de los excesos, al revés que el grupo de Clooney, les encantan las largas secuencias, los movimientos de cámara continuos, los montajes impactantes, jugar con el espectador y su capacidad de aguante. No les tiembla el pulso con los grandes presupuestos, ni tampoco, obvio, con los pequeños, todo es cine para ellos y todo se transforma en cine en cuanto esta nueva ola ya no tan nueva se pone en funcionamiento.

La cosecha cinematográfica de 2012 ha enseñado las cartas de estas dos generaciones, de la misma manera que ha demostrado que los viejos cineastas tienen todavía algo qué decir. De la producción de estos últimos destaca Lincoln.  El film de Steven Spielberg, partía a priori, como corresponde a un director de su trayectoria, como la gran favorita a todos los premios y reconocimientos: su argumento, en plena campaña electoral estadounidense, su tono, plenamente liberal, muy acorde con la Administración que gobierna el país, su envoltorio de producto de lujo: un reparto (Daniel Day Lewis, Sally Field, Tommy lee Jones, James Spader…) que corta el hipo, un equipo técnico deslumbrante (Janusz Kaminski, John Williams, Tony Kushner…) y,claro está, un director de la solvencia de Spielberg, auguraban a este biopic  la candidatura a película del año. Pero no ha sido así ¿quizás porque el mago de Cincinnati ha cometido un pequeño gran traspiés?. Pues, a mi juicio, no. Lincoln se afirma como una de las mejores películas de Spielberg en los últimos años, al menos desde Munich, plena de sentido narrativo, dirigida con mano maestra, con un interés que, a pesar del argumento – para los no iniciados en un tema como el del funcionamiento de la política USA- y de ser un film de “interior” no decae en ningún momento. No es una obra maestra, hay algunas escenas que deslucen, le sobran  minutos y quizás un poco menos de ¿frialdad? en ocasiones pero a mí me parece una película notable e intensa en algunos momentos ¿Qué ha sucedido entonces? Pues que Spielberg no ha hecho una película condescendiente ad maiorem gloriam USA ni un biopic hagiográfico. Al contrario, al mostrar los chanchullos y trampas a que se ve obligado el Presidente del país para aprobar una ley fundamental deja en evidencia el funcionamiento del sistema y sus fallos y muestra el lado oscuro de la política norteamericana. Que una guerra continúe para alcanzar un triunfo parlamentario no es plato de todos los gustos y menos de los políticamente correctos. La revelación final del político interpretado por Tommy Lee Jones, al quitarse, literalmente, la careta y mostrarnos sus verdaderas e íntimas motivaciones es la perfecta metáfora de lo que se nos quiere contar. La convencional escena que cierra el film, quizás una concesión a la “historia oficial”, no empaña el discurso general, que por lo demás deja, con inteligencia, abierto al espectador.

Por el contrario, Argo de Ben Affleck se sitúa en otro nivel del discurso político. La mentira, la trampa, se justifican siempre y cuando el fin sea aceptable éticamente. Affleck nos viene a decir que el plan de salvamento de los empleados norteamericanos no es en sí mismo correcto, viola las normas internacionales, pero sí lo es en sus objetivos, ya que se trata de salvaguardar (no como en La Noche oscura un sistema político) a unos ciudadanos norteamericanos (representación de todos los ciudadanos en la película) eje y sustento de la democracia norteamericana. No deja por tanto, como en Lincoln, la opción de discutir abiertamente sobre el tema, lo que se hizo se hizo porque no había más remedio que hacerlo. La crítica, o más bien, autocrítica, a Hollywood persistente en toda la película (apoyada en los excelentes diálogos de John Goodman y Alan Arkin) solo es una coartada, una más, necesaria para cerrar el círculo de credibilidad propuesto. El mundo de la cultura norteamericano, y Hollywood en concreto, saben lo qué tienen qué hacer cuando su gobierno democrático, y por supuesto demócrata, les pide su colaboración. No hay dudas al respecto. La propia forma del film, deudora de la filmografía liberal de los años 70 (Todos los hombres del Presidente, Los 3 días del Cóndor…), la dirección, que sabiamente alterna recursos tradicionales ( las discusiones en la CIA, la escena del bazar, la salvación en el último minuto, típica del thriller), con homenajes al cine de los viejos   maestros (Spielberg, Lucas) son un perfecto resumen de las inclinaciones de la nueva generación triunfante: “somos críticos y serios, pero chicos buenos y responsables”. Argo es una película más estimable, en mi opinión, de lo que se ha comentado tras la cascada de premios obtenidos, pero sus limitaciones, entre otras, provienen en buena medida de un discurso (auto)complaciente con la realidad política norteamericana. No creo, como se ha dicho, que se quiera mostrar a los funcionarios de la CIA como caballeros jedi, sino más bien al cine norteamericano como modelo perfecto cara al exterior del buen funcionamiento de su democracia y su poder de convicción (como demuestra la escena del aeropuerto entre los guardias iranies y los empleados norteamericanos).

Para el grupo de cineasta “revoltosos” 2012 ha sido sin lugar a dudas un buen año. Casi todos han estrenado algún film,en algunos casos con fortuna crítica (The Master, Moonrise Kingdom) en otros de taquilla (The dark knight rises)  y en alguno (Django desencadenado) de critica y público. La ultima película de Tarantino viene a completar un díptico sobre la violencia histórica. Su parecido con Malditos bastardos es más que casual, y no solo por la presencia del gran Christoph Waltz. Estructurado de forma parecida, remite como el anterior a cierto cine italiano popular de los 60, tanto el bélico como el spaguetti y tiene similares fallos que la anterior, en mi opinión, entre los que cómo no, destaca el excesivo metraje, la inutilidad de algunas secuencias, y la ya tradicional falta de freno y arritmia de Tarantino, capaz de realizar secuencias magníficas  de tensión (las primeras, por ejemplo de los dos films citados) y caer después en otras gratuitas y alargadas como un mal chiste. A pesar de todo, creo que Django desencadenado es superior a Malditos bastardos, en buena medida por la entidad de alguno de sus personajes (Waltz, Di Caprio) y su mayor contención argumental. Pero hay algo en el cine de Tarantino que, creo, sigue fallando. Con frecuencia parece que asistimos a una especie de bufonada, a una gran broma. Se trata de un cine que no invita a la reflexión, porque todo queda en la pantalla, de ahí que no nos afecte pula pula inflavel su violencia tan explícita: hay decenas de muertos, pero sabemos que son solo una representación, es decir, no son de verdad, la muerte en este cineasta no es trágica ni heroica y mucho menos  dramáticamente romántica como en Peckinpah o Fuller, es solo cinematográfica y quizás sea así porque Tarantino hace cine para concebir -en la pantalla- una  realidad como a él le hubiera gustado que fuera (como la muerte de la plana mayor nazi en Malditos bastardos). Nos divierte con frecuencia, nos asombra a ratos, sí, pero no nos conmueve.

¿Son las tres comentadas las mejores películas del año?, Pues pienso que no, intuyo que hay más cine posiblemente en el retrato despiadado que hace Paul Thomas Anderson en The Master de cierta realidad norteamericana; no tanto una revisión sobre una secta tan conocida como la Cienciología, sino más bién,  al estilo de Elmer Gantry,  una indagación sobre algo más profundo e ideológico que subyace en el interior de Estados Unidos; de la misma manera que la película más injustamente olvidada de este año, Moonrise kingdom de Wes Anderson, explora de forma magistral, entre la comedia y el relato romántico, un microcosmos, (el de los campamentos de verano norteamericanos) para extraer una lectura mucho más amplia y nada complaciente sobre la sociedad estadounidense y sus (nuestros) complejos y ansiedades desde el amor primerizo a la soledad o el fracaso; pero, claro, no resultan ser películas agradables de digerir, como también, curiosamente, ha resultado ser Lincoln . Y es que  el cine estadounidense exige para triunfar, como muy saben  Affleck, Clooney o Tarantino un espectáculo que divierta, que haga pensar un poco, sí, pero no cuestione en exceso, y eso tiene premio. El cielo (el relevo) puede esperar aún. Ventajas de ser políticamente correcto.

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10 Comments on "CINE USA 2012, EL RELEVO PUEDE ESPERAR"

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nacho78
9 years 11 months ago

Muy buen artículo, me alegro que te animes a diseccionar el cine USA actual. Cuando pueda lo comentaré con más calma, pero me quedo con la idea de las “dos generaciones” de directores “jóvenes” (casi todos empezaron en los 90) de Hollywood. De la de los “jóvenes, guapos, listos y responsables”, me quedo con una frase: NO HAN HECHO AÚN UNA OBRA MAESTRA. Dices que eso no les agobia. Lógico con la pasta que ganan, pero a los espectadores debería empezarnos a agobiar, creo que hay que ser más exigentes con ellos, que alguno va ya por su 4ª o… Read more »

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nacho78
9 years 11 months ago

La otra generación, la “iconoclasta” (en la que incluiría también a Sofia Coppola) me parece mucho más interesante hasta ahora, estos sí han hecho -casos de Fincher y Nolan- alguna obra maestra, arriesgan más, parecen tener más talento, y si acaso se les puede reprochar que a veces buscan más el impacto -caso de Aronofsky, Tarantino y los dos de arriba- que conmover profundamente al espectador. Parecen hechos a medida de nuestra sociedad posmoderna, posindustrial, postodo. ¿Siempre resultan interesantes? Mírate Life Aquatic de Wes Anderson y después me cuentas. Yo de estos me quedo con Nolan y Fincher, a la… Read more »

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nacho78
9 years 11 months ago

Por último, viendo tu selección de mejores películas del año, obviamente no estoy de acuerdo, pero lo que tenía que decir ya lo dije casi todo en la Bitácora y en la Entrada de los Oscars. Lincoln no tiene gran cosa -sí, la compra de votos, pero igual eso impresionaría más al espectador USA poco acostumbrado- aparte de la interpretación descomunal de DDL. Argo es pasable sin más pero las críticas que ha recibido tras el Oscar me parecen justas. Y The Master… en fin, para gustos los colores. Sólo diré que no sé qué le has visto a este… Read more »

9 years 11 months ago

Muy buen artículo rosschak, sólo dos puntualizaciones:
La peli de Redford eran los TRES días del cóndor y el doble oscarizado con Tarantino es CHRISTOPH Waltz. Corrígelo y borra este comentario 😀

9 years 11 months ago

El artículo me ha gustado mucho y simpatizo bastante con lo que se cuenta. Yo veo más al grupo de Clooney (con Soderbergh o Damon como otros elementos inclusivos) como la vieja maquinaria de Hollywood. Sí, tienen conciencia, pero ellos saben que son entertainers. También pienso que ellos mismos creen que, por ejemplo, Syriana o Buenas noches y buena suerte serán recordadas en el futuro como grandes películas (para mí de los 70 salvo el Cóndor y Todos los hombres del presidente son de nivel medio, nada de genialidades) y no como ahora son consideradas, mero entretenimiento con mensaje. Por… Read more »

9 years 11 months ago

Magnifica entrada, como siempre, la verdad es que envidio tu capacidad para la síntesis.
Precisamente ayer vi los Idus de Marzo… no me gustó demasiado y eso que me encanta el subgenero del thriller político.
Me gusta la división tripartita entre “clasicos”, “establishment” y “post-modernos”. Los primeros son mis preferidos, los segundos “rien de rien” y me parece que has clavado el motivo por el que los terceros no acaban de llenar (especialmente Tarantino)
¿Donde metemos a Peter Jackson? 😉

9 years 11 months ago

He tardado bastante en leer tu entrada, rosschak, porque he estado algo liadillo para tener tiempo de leerla en condiciones pero lo bueno se ha hecho esperar. Me ha encantado, una grandísima entrada sobre la nueva generación de directores que está destinada a ocupar el escalafón más alto del Cine. Al igual que Nacho, me posiciono más a favor del segundo grupo. Me resulta más interesante, más rompedor e imaginativo y menos encorsetado. No estoy de acuerdo del todo en que no impacten. Tarantino no lo hace porque, como dices, casi lo ves como cómico tanta sangre y violencia pero… Read more »

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